Por: Hernán Peláez Restrepo

Lo que vi...

Me gustó el funcionamiento de la selección colombiana de mayores contra Venezuela.

Claro que esta noche en Monterrey, México, de más categoría como rival, permitirá ver a los nuestros en dimensión más real. Para utilizar un término médico, el técnico Hernán Gómez ha ido auscultando el rendimiento de jugadores y de líneas.

Así se pueda desconfiar del sistema defensivo por la presencia de una pareja de zagueros veteranos como lo son Iván Córdoba y Mario Yepes, el grupo en general parece haber copiado el pensamiento táctico de ‘Bolillo’. Surge también una inquietud generalizada: ¿Por qué Falcao García hace goles en equipos, llámense River Plate o Porto, y en la selección no?

Es necesario, en busca de la explicación, revisar el grupo de compañeros que tuvo y tiene en los equipos, ya que es evidente que ellos explotan su condición de hombre-gol. El nueve tiene voluntad para moverse a zonas vacías y esperar la asistencia que nunca le llega, y ni hablar de centros, donde él con su cabezazo demuestra ser capaz de concretar.

Es posible que en la selección, y como lo aseguró Gómez, no exista el 10 tradicional y es ahí entonces donde para sacar provecho de Falcao, un jugador, que bien puede ser el mismo Dayro Moreno, puede arrancar retrasado en el campo para facilitarle una operación más rentable.

Viendo a Rodallega ubicado por la izquierda y bien abierto, facilita la maniobra para García, quien recibiría mayor ayuda de los volantes, quienes por lo visto son los más capacitados para subir a la zona de ataque.

No se trata de organizar todo para beneficio de Falcao. es sencillamente encontrar el máximo aprovechamiento de su condición goleadora, que está certificada en los equipos donde jugó y juega.

Ya pasando al campo local, vi cómo Millonarios no da pie con bola. O el técnico Richard Páez creyó llegar a un equipo lleno de grandes jugadores o a esta hora, mientras se pregunta dónde se metió, decide hablar de proceso y exhibir estas formaciones, en las que muchos reciben oportunidad y tal vez ni la merezcan.

El equipo albiazul juega lo mismo, con deudas o sin ellas. A los jugadores les da igual cobrar o no sus salarios. Y mientras los resultados sean tan malos, su caudalosa afición se aburrirá y emigrará del estadio. Ah, y para el arquero Juan Obelar no un consejo, sino una máxima en el fútbol: nunca debe puñetear el balón hacia el centro del área, porque le pasa lo que le pasó...

No creo que la nómina del Quindío sea muy superior a la de Millonarios, pero la diferencia está en el espíritu del plantel y en la capacidad del entrenador para motivar y orientar a sus dirigidos en el campo. Sin contar con un volante de creación serio, que sepa leer el partido y anticipar las jugadas, le quedará difícil ser el protagonista que responda a su tradición.

 

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