Por: Hernán Peláez Restrepo

Lo que vi

Ya sabemos de la dificultad en nuestro fútbol para localizar un partido de alta y sostenida calidad. Por eso resulta más práctico buscar detalles positivos o curiosos en nuestros equipos.

Por ejemplo, el Once Caldas continúa recibiendo alta cuota de goles, aunque su poder ofensivo es eficaz. Esta vez, en Barranquilla consiguió dos tantos a la salida de saques laterales.  Por rapidez y viveza, los de Osorio al menos se quedaron con un punto. Conclusión: de varias maneras se consigue marcar, más cuando las jugadas colectivas escasean.

Otra curiosidad fue la victoria a domicilio del Medellín. Al no contar con Luis Fernando Mosquera, buen jugador, sin mucha continuidad mental, aunque buen manejador de balón, El Pánzer Carvajal se las ingenió para ‘remendar’ el equipo y, después de varios tropiezos, se quedó con los puntos, cuando en las cuentas quizá no estaban, justamente por la ausencia de su 10. El fútbol es así...

Santa Fe justificó plenamente no solamente el primer lugar en la tabla de posiciones, sino que manejó con buen sentido su victoria ante Nacional. Atacando poco y aprovechando a sus veteranos Ómar Pérez y Néstor Salazar en los últimos minutos, ganó gracias a un certero cabezazo de Luis Seijas, quien ha venido ganando en confianza y aportando goles valiosos. No es lo mismo anotar cuatro o cinco en una goleada 6-0, que hacer uno solo para tres puntos. El venezolano, quien venía en un camino sembrado de dudas, está probando la importancia de ser fundamental en el esquema de Néstor Otero. Es lo que muchos llaman continuidad.

Veo cómo Nacional y Cali viven en gran irregularidad. Un día pintan para ser ganadores amplios y al otro decepcionan. A diferencia del líder, no logran estabilizar sus nóminas titulares. Ni Santa ni De la Pava encuentran aún el equipo ideal. Caso diferente el de Millonarios, donde el venezolano Páez dejo de lado a los pelados Ulloque y Vásquez para crear una zona de volantes con Amaya, Robayo y Jonathan Estrada. Los tres tienen más partidos encima, de paso entendieron la urgencia de ganar puntos para dejar de lado la mortificación del descenso.

Fue el primer buen partido de los azules, con Franco en el medio para respaldar a sus volantes. Y ni hablar del arquero Luis Delgado, quien no dispone de gran biotipo, pero eso lo compensa con agilidad y, ante todo, vive el juego y a los rivales cada vez les cuesta más sorprenderlo. Pinta para grandes momentos.

De paso el América sigue pecando por un déficit físico. Se funde en los segundos tiempos y eso que sus rápidos delanteros son una tromba en comienzo de cada partido, pero quienes deben aprovecharlos como Marchant, Fernández o Banguero, se van ‘marchando’ del partido sin decir adiós.

Finalmente, se pudo confirmar aquella reflexión de siempre: los médicos también se mueren. No hubo contacto del arquero embajador con el jugador escarlata, como para sancionar penalti. Al árbitro Óscar Julián Ruiz lo traicionó el sentido común, porque en ese tipo de jugadas generalmente y por lo aparatosas, es fácil deducir que hubo contacto o choque. Esta vez no lo hubo. Lo triste, ya que al fin y al cabo Delgado tapó el lanzamiento, fue que el portero se quedó con una tarjeta amarilla, reglamentaria, aunque injusta en este caso.

 

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