Por: Hernán Peláez Restrepo

Lo que vi

Duraríamos mucho tiempo discutiendo si el nivel del fútbol, y no hablo solamente del de Colombia, sino el de Suramérica, está bajo.

Para las nuevas generaciones, su único objetivo es que gane su equipo, sin importar la estética ni la calidad. Prueba de ello es que la mayoría de los asistentes vivan a su club, lucen los colores de su equipo, desafortunadamente se matan, dejando de lado adhesiones a valores individuales dentro de la misma institución. Poco les importa el ir y venir de técnicos y sólo se acuerdan de solicitar su salida cuando el rosario de derrotas se hace largo.

Esto simplemente es para anotar que el desenlace del presente campeonato es emocionante, dramático si se quiere, y sólo el próximo domingo servirá para salvarse del descenso o ingresar a los cuadrangulares. Ya habrá tiempo y si no lo hay, tampoco parece interesar, de jugar mejor y bien. Prueba de este  momento fue la afluencia de espectadores a esta penúltima fecha, plazas totalmente recuperadas como ocurre con el Medellín, que viene mejorando ostensiblemente su promedio de asistentes.

Curiosamente esta vez, equipos como Júnior y Pereira están en dos frentes distintos, figuran con opción clara de clasificar, pues ambos oficiarán como locales en el cierre del torneo y ambos en el semestre se han debatido en la zona del descenso.

Vi la reacción de Nacional, así no juegue del todo bien; la anormal ofensiva del Santa Fe, que recordó cómo hacer goles, y La Equidad, con intenciones de ganar cupo a una copa con riesgo de quedar por fuera de las finales. Vi cómo Millos está al borde de la eliminación, porque su funcionamiento no termina de convencer. Quizá la ausencia de Iván Hurtado haya influido, pero nadie niega la intermitencia de Estrada, con todas las condiciones posibles, aunque se nubla y se aisla en pasajes de los partidos cuando más se le necesita, y Milton y Tejada, un día sí y otro no, aunque con Millos se confirma lo escrito al comienzo: sus hinchas van cueste lo que cueste o vean lo que vean, de ahí la formidable respuesta en taquillas.

Vi cómo el Chicó perdió el semestre, quizá porque se relajó después de asegurar cupo a la Libertadores o tal vez, Miguel Caneo representó muchísimo dentro del andamiaje del grupo.

El domingo se cierra una etapa y con un interés inusitado, una de las ventajas palpables de los llamados torneos cortos, que por supuesto tiene reparos y enemigos, sobre todo en los llamados equipos grandes, porque en campeonato largo y continuo de 36 fechas, terminan sacando ventaja los dueños de nóminas grandes y así se vivió en el pasado. Hoy es distinto y en sólo 18 fechas la sentencia es inmediata y dura para quien se vaya al descenso.

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2008-11-10T21:44:16-05:00

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