Por: Hernán Peláez Restrepo

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Mientras los lamentos corren por cuenta de los hinchas de Santa Fe y Millos, eliminados de las finales y lejos de un título, es obligación del observador anotar o intentar averiguar las causas de la debacle.

Santa Fe apegado más a principios defensivos, pues seguramente aprendió el abecedario de cómo no perder, ignoró las lecciones para ganar partidos. Resultaba difícil que en Barranquilla, donde debía ganar, exhibiera una manera de jugar ofensiva, desconocida para sus jugadores. Los llamados delanteros, Nazarit, Valoyes, Toloza y Néculman nunca hicieron olvidar a Léider Preciado, hoy con el Deportivo Quito, instalado en las finales de Ecuador.

Millos, con más idea de ataque, durante el semestre acusó un grave e inexplicable problema. Cada vez que estuvo ganando no fue capaz de sostener el ritmo. Se creía que aquellas ventajas en goles, transitorias por cierto, le bastaban para ganar los puntos. Contra Envigado, con dos tantos de ventaja, olvidó que debía seguir buscando el tercero y el cuarto gol, y terminó eliminado porque le faltaron anotaciones. Su irregularidad era increíble. Arrancaba bien, ofrecía sensaciones de ir a más y los descuidos defensivos los pagaba con derrotas. Ganó en su última salida y como siempre pasó, de nada le sirvió.

Los dos equipos tendrán que espulgar bien sus filas. Calculo que al menos unos 20 jugadores, entre ambos, buscarán otro camino, sin saber de los técnicos, que por su propia cuenta tendrán la última palabra sobre su continuidad. Dicho más claro, los dos quedaron en deuda, especialmente con una afición como la bogotana que respondió en las graderías y en las taquillas.

En este momento y a un alto costo, las directivas deberán darse la pela de terminación de contratos e indemnizaciones a sabiendas de la remodelación de los equipos, consiguiendo jugadores de categoría, al menos cuatro por equipo e intentar en 2009 ganar algo, porque este año, como dice el cuento, se perdió esa platica, como la de las pirámides.

Y sería justo que los cuadros directivos de ambos hicieran una reflexión y un acto de contrición para saber si ellos están para seguir. A la hora de barrer, la escoba debe entrar en todos los rincones de la casa.

Caso para aplaudir el de La Equidad. Con modestia, plantel juvenil de bajo perfil, sin los salarios estrambóticos de Millos y Santa Fe, pero con ganas, está en dos frentes de competencia: el miércoles juega con Once Caldas la posibilidad de asegurar su presencia en la Copa Suramericana y después en las finales. El mérito es de los jugadores y, por supuesto, de Alexis García, quien jugó bien al fútbol, lo aprendió a ver mejor y sabe cómo armar una formación para dar pelea.

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2008-11-17T19:49:47-05:00

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