Por: Carolina Botero Cabrera

Lo último de ACTA y TPPA

Últimamente los tratados de propiedad intelectual tienen en común que se negocian en secreto, a través de comisiones intergubernamentales multilaterales, excluyendo a la sociedad civil, provocando un ambiente de tensión injustificado.

Es el caso del ACTA (Anti Counterfeiting Trade Agreement), que ya está negociado y abierto a firmas, y del TPPA (Trans-Pacific Partnership Agreement), que está en negociación, los cuales se promueven desde EE.UU. como mecanismos de estandarización de normas de propiedad intelectual para garantizar creatividad, desarrollo e innovación (Colombia no está participando).

A pesar del secretismo de ACTA, la sociedad civil consiguió filtrarlo y comentarlo denunciando la falta de transparencia y un excesivo celo por proteger a titulares, ignorando elementos de interés público. Esta presión consiguió que tres de los negociadores no firmaran (Suiza, México y Europa), mientras que los ocho que sí lo hicieron no lo han ratificado. La Unión Europea selló finalmente la incertidumbre sobre su firma esta semana (no olvidar que fue activa promotora, que en diciembre pasado sus 27 gobiernos lo aprobaron y que acto seguido hubo una intensa presión civil) con una decisión contundente de su Parlamento: 39 votos a favor, 165 abstenciones y 478 en contra.

El TPPA está en negociación. Su estrategia también es secreta pero, a diferencia de ACTA, se negocia en EE.UU. para no correr riesgos de manifestaciones multitudinarias de la sociedad civil. Otra novedad es que EE.UU. propuso (justo después de la votación europea), para la ronda de negociación de San Diego, incluir “excepciones y limitaciones” en los términos del “test de los tres pasos”. No se conoce la propuesta concreta, sólo la manifestación para “equilibrar” el tratado. La propuesta parece ofrecer un cambio hacia una agenda positiva, pero enfrenta la crítica de la sociedad civil, que resalta el secretismo que evita el debate (1) y señala que puede ser fácilmente instrumentalizada, usándola para restringir aún más (2 y 3). Legislar propiedad intelectual importa hoy a muchos actores, no sólo a los tradicionales y, por tanto, debe incluirlos para alimentar el debate. ¿De qué sirve el desgaste de negociar para no poder implementar?

(1) http://www.ifla.org/en/publications/library-statement-on-trans-pacific-partnership-agreement-negotiations(2) keionline.org/node/1453(3) http://www.keionline.org/node/1451

 

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