Por: Carolina Botero Cabrera

¿Logrará el Congreso controlar las labores de inteligencia?

La potencialidad de abusos con herramientas como el software de control remoto (estilo Hacking Team) recuerdan la ausencia de controles a los poderes de inteligencia.

Para eso dependemos prácticamente de una sola instancia: la Comisión Legal de Seguimiento a las Actividades de Inteligencia y Contrainteligencia del Congreso de la República (CLASAIC), creada para que el Congreso verifique la eficiencia en el uso de los recursos, el respeto de las garantías constitucionales y el cumplimiento de los principios, límites y fines establecidos en la ley de inteligencia. Sin embargo, la única vez que ha actuado, por el escándalo de Andrómeda, dejó mucho qué desear.

Han pasado 3 años de Andrómeda y la única instancia de control a los poderes de inteligencia no funciona plenamente. Así nos explicó su presidente, el Senador Carlos Galán, al responder una petición de información realizada por deJusticia y Fundación Karisma recientemente. A un año de su posesión, la comisión opera, pero, aunque lo ha solicitado e impulsado, todavía no se cumplen los requisitos para la recepción de información reservada. Ya no solo no tiene dientes (como lo demostró Andrómeda), sino que por ahora ni siquiera puede pedir información. Nos explicó el senador que la situación pareció destrabarse recientemente con la expedición de las Resoluciones 001 y 002 (junio 2015) y por los medios supimos del nombramiento de la senadora Tatiana Cabello como vicepresidente.

Precisamente por ese nombramiento el otro senador Galán (Juan Manuel) se preguntaba si la senadora del Centro Democrático era garantía de confidencialidad dada la tendencia de su jefe a filtrar información de inteligencia. Mientras escribía esta columna recordaba que fue durante la audiencia sobre Andrómeda que supimos que la justicia penal militar había archivado la investigación contra el Senador Uribe por filtrar coordenadas de una zona desmilitarizada para sacar a alias “Catatumbo” rumbo a la Habana.

¿Funcionará correctamente algún día esa comisión? Eso está por verse, pero hay una oportunidad cuando el gobierno colombiano incluye la reforma a la inteligencia en los temas a ajustar en la política pública de ciberseguridad del país. Quizá sirva para promover verdaderos mecanismos de control y seguimiento para este tipo de poderes del Estado.

 

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