Por: Ricardo Bada

Los 41 y los 175

Un idioma no se pierde porque lleguen a él voces como “software”, sino porque se rebaje a “trombón de varas” lo que tiene un nombre tan expresivo como exacto: “sacabuche”.

Y un idioma tampoco se pierde porque haya expresiones que, felizmente, caigan en merecido desuso. Me explicaré.

Uno de los campos semánticos más amplios, en casi todos los idiomas del mundo (imagino que incluso en el árabe), es el que tiene que ver con la actividad sexual. Dentro del mismo, a su vez, existen parcelas más o menos fértiles en cosecha léxica, y de las más pródigas son las dedicadas a la prostitución y la homosexualidad.

Hablando en cierta ocasión de este tema con mi amiga Lillián, ella me explicó que en México a los homosexuales se los llamaba “41” o bien “jotos”. En el primer caso la razón sería que la homosexualidad era considerada delito en el § 41 del Código Penal. En el segundo, dizque se debe a que en tiempos de Porfirio Díaz, allá por 1901, hubo un gran escándalo en el que estuvo implicado el propio yerno del dictador, Ignacio de la Torre, a quien se ha relacionado sexual y sentimentalmente nada menos que con Emiliano Zapata; y tuvo lugar una redada en la que, como suele suceder en tales casos, unos quedaron libres mientras el resto fue a parar en la cárcel, en este caso a la crujía J de la famosa de Lecumberri, y de J se derivó “jotos” para sus obligados inquilinos.

He repasado el Código Federal mexicano, en su última reforma, del 7-6 de este año, y a no ser que se me haya escapado el dato, ya no figura el delito de homosexualidad. ¿Cuánta vida le queda, pues, a la denominación “41” para designar a los homosexuales?

Tenemos como piedra de toque el hecho de que en Alemania, cuando yo llegué acá en 1963, a los homosexuales se los llamaba “175”, que era el § del Código Penal de 1871 que tipificaba la homosexualidad como delito. La gente más fina, para no decir el número a secas, que sonaba además muy directo, muy duro, decían “es un 17 de mayo”. Por cierto que en el Bornemann, el benemérito vademécum de la lexicografía sexual alemana, descubrí que a los homosexuales ricos los denominaban “Mercedes 175”. Para que luego digan que en estas tierras carecen de sentido del humor.

Hoy en día, descriminalizada la homosexualidad en Alemania, el 175 sólo designa al número que se encuentra entre el 174 y el 176, y el 17 de mayo no sirve más de eufemismo para designar a los homosexuales, sino que sencillamente es la jornada donde el calendario católico festeja a santa Restituta, virgen, y a san Pascual Bailón, franciscano y ¡olé! Ojo, no eran pareja.

 

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