Por: Álvaro Forero Tascón

Los 5 proyectos políticos de estas elecciones

Estas elecciones presidenciales pueden representar la competencia entre cuatro proyectos políticos históricos, y uno naciente.

En una entrevista en La Silla Vacía sobre un nuevo libro que trata la violencia de los años 40 y 50 del siglo pasado, Otty Patiño plantea que en un periodo de ocho años se derrumbaron los tres proyectos de Nación de Alfonso López Pumarejo, Jorge Eliécer Gaitán y Laureano Gómez. Creo que esos proyectos no dejaron de tener herederos, sino que, por el contrario, como tantas veces he planteado en esta columna, marcaron indeleblemente la política colombiana, y como fantasmas, siguen acechándola, hoy más que nunca.

El Frente Nacional se creó para reemplazar esos tres proyectos de Nación con uno más consensual, sustituyendo los extremos ideológicos y los personalismos, autoritarismos y populismos, con clientelismo. Pero terminado el Frente Nacional, y aún durante éste, ha habido expresiones del proyecto liberal reformista de López, en gobiernos como los de Lleras, Barco y Gaviria, adaptados por supuesto a sus épocas en materia económica, y del proyecto retardatario de Laureano en el nuevo siglo, con la derrota que le propinó Alvaro Uribe al bipartidismo con su proyecto populista y caudillista, basado en la oferta de autoridad.

El proyecto que se había logrado enterrar con el Frente Nacional era el populista de izquierda de Gaitán. Pero quiere revivirlo un sector de la oposición con el fantasma del castrochavismo, al menos en el imaginario nacional. El renacimiento del proyecto laureanista, con sus pretensiones hegemónicas, generó el resurgimiento de un proyecto reformista liberal con la bandera de la paz. Habiendo perdido la batalla de la paz, aún usando la misma oposición destructiva que le dio resultados a Laureano contra López, el uribismo necesita revivir el coco de Gaitán en cabeza de las Farc, para mantener viva la rabia y el miedo de su proyecto populista.

Pero en estas elecciones está alcanzando la madurez un quinto proyecto de Nación que viene incubándose desde hace tres décadas: el galanista, basado en la lucha contra la corrupción hija del clientelismo frentenacionalista. Viene tomando forma desde finales de los años 80 del siglo pasado con Luis Carlos Galán, tuvo una explosión fugaz con Antanas Mockus en las elecciones presidenciales de 2010, y ahora, con el cierre del conflicto armado, el desgaste de los partidos políticos y el destape de la corrupción en las altas esferas, está respondiendo a una necesidad política y económica aguda.

No está claro si alcanzará a convertirse en un proyecto de Nación, y su visión está desactualizada desde Galán, quien trató de darle un cuerpo de doctrina amplio. A diferencia del proyecto gaitanista, es crítico del sistema político, pero no del económico, y se distingue del reformismo liberal en su rechazo de los métodos políticos transaccionales. La pregunta es si tomará una camino institucionalista y reformista como prefirió Galán antes de su muerte, o uno más populista como temen algunos.

Cuatro de los cinco proyectos tienen candidatos evidentes en estas elecciones presidenciales. No está claro si el proyecto gaitanista está en el partidor. No lo está en cabeza de las Farc, que no tiene opción, pero Gustavo Petro puede decidir representarlo.

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