Por: Álvaro Forero Tascón

Los 5 proyectos políticos de estas elecciones (II)

En la columna anterior planteaba que las principales candidaturas presidenciales actuales encarnan proyectos políticos universales, pero también resultado de las particularidades de la historia política colombiana del último siglo.

Estos son el liberal reformista, que encarnaría Humberto de la Calle, el laureanista, que podría interpretar el candidato del Centro Democrático, el gaitanista, que podría endilgársele a Gustavo Petro, el frentenacionalista, que podría estar representando Germán Vargas, y uno quinto en formación, el galanista, que podrían representar Sergio Fajardo o Claudia López. Que los otros candidatos presidenciales no se encuadren en ninguna de las vertientes históricas quizás explique un menor potencial electoral que las alternativas “históricas”.

¿Por qué después de cambios tan profundos de la política mundial, mantienen vigencia modelos surgidos de coyunturas históricas tan distantes? Quizá porque el conflicto armado congeló durante décadas el sistema político colombiano, conservando anacronismos propios de la Guerra Fría. Pero también la transición hacia un sistema político de posguerra interna está permitiendo la reaparición de un proyecto como el galanista.

El modelo liberal reformista fue iniciado por Alfonso López Pumarejo con la Revolución en Marcha, y representa una concepción modernizante a través de reformas audaces dentro de las instituciones. Implica una visión cosmopolita a la que son atribuibles las principales reformas económicas y políticas durante gobiernos como los de Lleras Restrepo, Gaviria y Santos. Con su papel en la Constitución del 91 y su bandera de defensa de la paz con las Farc, De la Calle lo representa genuinamente.

El modelo laureanista no es atribuible al Partido Conservador, sino a Laureano Gómez, por su énfasis en la concepción de autoridad y su tendencia caudillista. El candidato del Centro Democrático seguramente coincidirá con su estilo de oposición radical a base de técnicas de populismo de derecha, su obsesión con el peligro comunista renombrado castrochavismo y su nostalgia retardataria por el pasado uribista.

El modelo frentenacionalista surge para combatir el populismo, el autoritarismo y la violencia, basado en un sistema institucionalista de partidos, con vocación de centro. Germán Vargas representa la tradición partidista, de centroderecha y antiguerrillera del Frente Nacional, y la vocación moderada que busca resolver la polarización actual que se asemeja a la de los años 50.

El modelo gaitanista es el símbolo de populismo de izquierda que enfrenta al establecimiento político y económico, y que ha mantenido traumatizada la política colombiana durante más de 60 años. Aunque la plataforma de Gustavo Petro es de izquierda moderada y crítica del establecimiento, y gobernó a Bogotá sin radicalismo, pero su apoyo al chavismo ha permitido que se le personifique como la amenaza castrochavista.

El modelo galanista, basado en el combate de la corrupción y el clientelismo, puede consolidarse ahora que el conflicto armado no soporta al sistema clientelista y la corrupción alcanzó niveles muy altos. Sergio Fajardo representa mejor la fase más madura de Galán, mientras Claudia López tiene la rebeldía de los primeros años del Nuevo Liberalismo.

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