Por: Andreas Forer

Los 50 de Amnistía Internacional

En noviembre de 1960, el abogado inglés, Charles Benenson, a su regreso del trabajo leyó en un periódico un titular que lo dejó perplejo y con una sensación de impotencia: “7 años de cárcel por haber mencionado la palabra libertad“.

El artículo se refería a la historia de dos estudiantes portugueses, que a consecuencia de brindar a la libertad en un Café de Lisboa, fueron condenados a prisión por el régimen dictatorial de la época. Esta historia se mantuvo por varios meses en la cabeza de Benenson por lo que en la primavera de 1961, publicó un artículo, en el que hacía una clara invitación al público a escribir cartas a los gobiernos para ejercer la puesta en libertad de presos políticos. La recepción, a nivel internacional, de estos  pedidos de amnistía fue contundente y marcó el nacimiento de la ONG Amnistía Internacional.

Hoy 28 de Mayo de 2011, Amnistía Internacional cumple 50 años de existencia. De los llamamientos a la amnistía hechos en aquel artículo de prensa, surgió una organización con oficinas en más de 80 países y tres millones de miembros, partidarios y activistas en otros 150. Gracias a sus esfuerzos durante las últimas décadas la mayoría de políticos, académicos y trabajadores de derechos humanos identifican a Amnistía Internacional como la organización de derechos humanos más importante e impactante del mundo. Muestra de ello es que fue pionera en diferentes actividades de abogacía y comunicación influyendo fuertemente al movimiento de las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos en todo el mundo. 

El crecimiento de Amnistía Internacional está entonces conectado con un aumento general del papel de las ONG en el mundo desde mediados del siglo XX, cuando lograron obtener estatus de organismos de consulta del Consejo Económico y Social de la ONU para el proceso de toma de sus decisiones y cambiaron profundamente la retórica, los estándares y el simbolismo de las políticas públicas de muchos gobiernos nacionales frente al tema. El impacto para la sociedad civil obviamente ha sido más consecuente todavía: hoy en día, en muchos países el tema de los derechos humanos ocupa un lugar prioritario en la agenda pública y se ha avanzado en el fortalecimiento de la sociedad civil.

Paradójicamente, Colombia es uno de los países con mayor conciencia en torno al respeto por los derechos humanos, pero también uno de los 10 con mayor número de informes de Amnistía Internacional, por las muchas violaciones a los derechos humanos registradas en su historia de conflicto. Allí la presencia de las ONG se ha venido incrementando a partir del año 2000 con el recrudecimiento del conflicto armado, en el que han jugado un papel fundamental en la visibilización y documentación de las causas y consecuencias del Conflicto y más aún con la implementación del proceso de Justicia y Paz, donde a través de ellas las víctimas han encontrado un mecanismo para tramitar sus denuncias con el fin de judicializar los hechos que violentaron sus derechos.

Por todo lo anterior, el papel de las ONG, sin importar si su actividad específica es evidenciar problemáticas, ofrecer opiniones diferenciales, apoyar a individuos que necesitan ser escuchados pero que no se atreven a manifestarse, o proveer servicios que el Estado no puede o quiere ofrecer, toma mayor protagonismo e importancia; en casos tan complejos como el colombiano, en el que ejecutar dicho mandato trae consigo una responsabilidad de actuar e informar con seriedad y objetividad. Sin esto, tanto el esfuerzo de Benenson como el de Amnistía Internacional en los últimos 50 años habría sido en vano.

En Twitter: @andreasforer

 

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