Por: Ignacio Mantilla

Los 70 años de una joven encumbrada

Aun cuando el año de 1948 es recordado en la historia de Colombia por el hecho que dio origen a un largo período de confrontación, hubo también importantes decisiones y acciones extraordinarias en beneficio del país, que fueron opacadas por la ola inmensa de violencia que se inició a raíz del asesinato en Bogotá de Jorge Eliécer Gaitán.

Con seguridad, cada colombiano habrá escuchado de los horrores que se vivieron aquel día. Fueron tantos y tan descarnados que ocuparon la memoria colectiva y borraron otros hechos claves de ese mismo año que impactaron el campo de la educación como pocos otros.

Hace 70 años tuvo lugar la creación de la Sede Manizales de la Universidad Nacional de Colombia, que inició labores exactamente en la primera semana del mes de marzo. Simultáneamente, ese mismo mes entraba en funcionamiento la Universidad Industrial de Santander, consolidada hoy como la más importante universidad del oriente colombiano. También en el año de 1948 se fundaba, en el mes de julio, el Colegio Municipal de Bogotá Jorge Eliécer Gaitán (germen de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas) y en el mes de noviembre se fundaría la Universidad de los Andes, actualmente reconocida como una de las más sólidas y prestigiosas universidades privadas de América Latina.

Pero me quiero detener para resaltar el importante impacto que ha tenido en el país la decisión de crear, hace 70 años, la Sede Manizales de la Universidad Nacional, acontecimiento que celebramos la semana pasada con asistencia de representantes de los primeros egresados de cada uno de los programas que se han ofrecido desde entonces.

Fue gracias al impulso del entonces gobernador de Caldas, José Jaramillo Montoya, y del rector de la Universidad Nacional de aquella época, Gerardo Molina, que se firmó entonces un contrato entre el Ministerio de Educación Nacional y la Universidad Nacional para la puesta en marcha de una facultad de ingeniería como dependencia directa de la universidad.

Desde ese mismo momento, esta sede entendió, como pocas, que formar parte de la Universidad Nacional le daría un carácter nacional y que la ciudad de Manizales se convertiría, para muchos colombianos, en su nueva casa. La Sede Manizales ha acogido a estudiantes provenientes de todo el país y es la única que ha podido mantener las residencias estudiantiles construidas en 1970, demostrando una enorme responsabilidad social.

La primera carrera que tuvo admitidos fue la de ingeniería electromecánica, que al año siguiente cambió su oferta a ingeniería civil. En 1954 se graduó el primer grupo de nueve estudiantes.

Fue poco a poco que esta sede, encumbrada en la cordillera Central del país, se fue fortaleciendo con nuevas carreras y una robusta oferta académica. En Manizales se combinan hoy las ciencias sociales y las ciencias exactas, las ingenierías y las artes, con la oferta de 11 programas de pregrado, 13 especializaciones, 15 maestrías y 6 doctorados. Y justamente la semana pasada el consejo superior de la Universidad Nacional aprobó la creación de la Maestría en Gestión Cultural, programa propuesto por un grupo gestor de profesores de esta sede, dándole ese importante componente de la cultura que contribuye a la formación de profesionales integrales, pero, además, cultos.

La Sede Manizales ha estado estrechamente ligada durante estas siete décadas a sus egresados y profesores, que llevan la impronta y el empuje de los primeros colonizadores de este espacio geográfico.

Con exigentes requisitos académicos ha formado ingenieros y humanistas, convertidos en referencia para quienes hoy ingresan a la institución. Al revisar el plan de estudios de la carrera de ingeniería civil de los años setenta, y particularmente la historia académica (kárdex) de nuestro actual ministro de Transporte, Germán Cardona, egresado de ese programa en 1978, reconozco a un excelente estudiante que nunca reprobó una materia. Me sorprendió comprobar que tuvo que cursar 77 asignaturas, lo que es hoy en día una barbaridad, equivalente a un programa de más de 300 créditos, mucho más que la mayoría de programas de ingeniería actuales, que contemplan 160 créditos. Tal parece que al ministro Cardona no lo graduaron, sino lo ungieron en Manizales. Y con seguridad los problemas que ha encontrado a lo largo de su ejercicio profesional jamás los imaginó cuando era estudiante. Pero esa es la esencia de la Universidad Nacional: formar para aprender a resolver los problemas que aún no se han formulado.

La comunidad académica de la Sede Manizales de hoy la componen 5.767 estudiantes de pregrado, 862 estudiantes de posgrado y 1.156 graduados.

Finalmente quiero exaltar especialmente a dos de los nueve primeros egresados, aún con vida: los ingenieros Carlos E. Mejía Valenzuela y Jorge E. Gómez Aguirre, quienes estuvieron presentes en el acto de celebración del cumpleaños 70 de la Sede Manizales y que han inspirado a tantos jóvenes talentosos con su ejemplo.

Pildorita para las elecciones

El poeta mexicano Guillermo Aguirre y Fierro nació en 1887 en San Luis Potosí y falleció en Ciudad de México en 1949. Su obra más famosa se llama Brindis del bohemio. En 1926 publicó el siguiente poema que quiero compartir con los lectores, a pocas horas de depositar su voto:

 

La elección

El león falleció ¡triste desgracia!

Y van, con la más pura democracia,

a nombrar nuevo rey los animales.

Las propagandas hubo electorales,

prometieron la mar los oradores,

y aquí tenéis algunos electores:

 

Aunque parézcales a ustedes bobo,

las ovejas votaron por el lobo;

como son unos buenos corazones,

por el gato votaron los ratones;

a pesar de su fama de ladinas,

por la zorra votaron las gallinas.

 

La paloma inocente,

inocente votó por la serpiente;

las moscas, nada hurañas,

querían que reinaran las arañas;

el sapo ansía, y la rana sueña

con el feliz reinar de la cigüeña.

 

Con un gusano topo

que a votar se encamina por el topo;

el topo no se queja,

mas da su voto por la comadreja;

los peces, que sucumben por su boca,

eligieron gustosos a la foca;

el caballo y el perro, no os asombre,

votaron por el hombre.

 

Y con dolor profundo

por no poder encaminarse al trote,

arrastrábase un asno moribundo

a dar su voto por el zopilote.

 

Caro lector que inconsecuencias notas,

dime: ¿No haces lo mismo cuando votas?

 

*Rector, Universidad Nacional de Colombia.

@MantillaIgnacio

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