Por: Columnista invitado

Los afectos entre fútbol y literatura (II)

Desde que hay noticias de literatura el hombre se sabe inmerso en este triángulo indescifrable que lo conmina a pensarse, mirarse y reírse de sí mismo: amor, locura y muerte. Tres espejos distintos pero que muestran el mismo rostro.

Eros y Tánatos resuelven sus encuentros y sus desencuentros en la locura que produce la incertidumbre de la existencia humana.

El fútbol y la literatura comparten la soledad de una casa en la que habitan el amor, la locura y la muerte. El amor es un desencuentro de solos que terminan solos, el fútbol conjunta a miles de personas, pero en la derrota la soledad se agudiza. Por ello aparece la casa, el oikos, la habitación: en ella se realiza el ritual del primer partido entre las patas de las sillas de la mesa y los muebles.

En la cama nos pegamos las más extrañas voladoras y el primer partido que se pierde entre hermanos es para apostar el huevo más grande, el mandado o la lavada de los platos. En el gol gafiado nace la primera deshonra y la primera chilenita la hicimos entre ropa lavada, ganchos de ropa y alambres. Los arcos estaban diseñados por zapatos y materas, palos de escoba o dos canecas de la basura.

Y siempre estaba el grito materno: “¿Van a acabar con la casa o qué? Culicagados”. Y todo ello para huirle al amor, para que no nos encontrara tan ligero. El primer balón, la primera camiseta de fútbol, los primeros guayos y los primeros guantes son el antídoto contra el amor, ese que de todas maneras llega para amar(gar) la existencia. La casa es el primer estadio para evadir al amor, pero, paradójicamente, es la habitación del amor.

Cuando somos niños el fútbol está por encima de cualquier consideración, la cabeza está llena de goles, de fútbol, aún no ha llegado la literatura del amor ni la poesía de la muerte, y sí, estamos locos, locos para conseguir las piedritas, armar la portería y hacer goles de cabeza, como los hacían en el Mundial. Y como pregunta Walter Saavedra: “¿Cómo vas a saber lo que es la vida si nunca jugaste fútbol?”.

*Juan Carlos Rodas

 

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