Los amores imposibles y el COVID-19

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Sobre los amores imposibles ha escrito sabiamente el poeta Darío Jaramillo Agudelo, y antes que él, Pedro Salinas, el escritor español del magnífico libro “La voz a ti debida”, y también la poeta uruguaya Idea Vilariño que supo configurar la presencia de lo incierto y de la sombra como única y fulgurante compañía.

Los amores imposibles que han sido posibles en esta época en que la casa se metamorfoseó porque ahora sí es el lugar donde todo ocurre. La metáfora de la casa como centro de la vida se volvió literal y por eso es también el escenario para que ocurran los amores imposibles.

Así que ahora que dormimos y permanecemos en vigilia (ese otro sueño cansado) el amor imposible ocurre en esa otra vida sin tiempo ni espacio que es el sueño o la duermevela. La mujer o el hombre que amas en silencio se hace sonido y presencia en el sueño, lugar donde es posible lo imposible. Pero al llegar el amanecer pesado y pastoso de un nuevo día que no es nuevo al estilo de Eclesiastés: “Nada nuevo hay bajo el sol”, el amor imposible realizado y corpóreo en la noche del sueño profundo, se desvanece y al desvanecerse adquiere su real corporeidad de ilusión, Salinas dijo: Creeré que fue soñado. / Que aquello, tan de verdad, / No tuvo cuerpo, ni nombre. / Que pierdo / Una sombra, un sueño más.

La pantalla del móvil, del computador, de la tablet, hace real la posibilidad de ver y escuchar una y otra vez a nuestro amor imposible. Esa otra manera de querer sólo con los ojos y los oídos nos llena de un vacío exultante que nos negamos a invalidar o a rotular como ilusión. Porque escuchar o leer a ese amor y sonreír con las ideas que aunque no son para nosotros de manera certera, se cree que sí, que aquella sonrisa, aquel gesto, aquellas palabras fueron hechas y dichas en exclusiva para nosotros. Y se es feliz en ese instante más breve que la brevedad universal, feliz con la realización posible del amor imposible, Darío Jaramillo lo dijo así: Un amor imposible es el más feliz de los amores. / O puede serlo. / Basta que nunca creas que es posible un amor imposible / y esto hará la felicidad del amor imposible. / Puede que seas el amor imposible de tu amor imposible. / Pero esto es un milagro.

COLETILLA POSIBLE. El médico oncólogo de Bucaramanga Carlos Rojas Díaz advierte que las clínicas de Bucaramanga y Floridablanca están abarrotadas (sic) de COVID-19 pues no tienen a la fecha espacio para atender pacientes. No existe ningún programa del gobierno departamental ni nacional de expansión para atender esta difícil situación. Pese a las solicitudes hechas a las autoridades, el principio del pico de la pandemia en Santander se encuentra con posibilidades nulas de atención en los distintos centros médicos, incluso están llegando pacientes que padecen cáncer con COVID-19 contaminados por sus propias familias y la capacidad de respuesta es nula y se ampara en la ficción del discurso del presidente Duque que Santander ha sido un departamento modelo en el autocuidado. Hoy la FOSCAL y FOSCAL Internacional no tienen dónde poner un paciente más, la Clínica Metropolitana abrió otra clínica porque lo que tiene está absolutamente lleno, igual pasa con la Clínica Comuneros y el Hospital Universitario posee (como siempre) unas pocas camas en el pabellón general donde a ninguno le gustaría llegar. El médico apela a la sensatez de los habitantes de Santander. Y ese proceder, piensa esta columnista, no es precisamente el que caracteriza a la región.

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