Por: Columna del lector

Los archivos de las Farc

Una vez más se escucha una declaración de las Farc orientada a esclarecer la verdad histórica del conflicto armado, a partir de la apertura de los archivos secretos del Estado.

Lo anterior fue anunciado oficialmente en su boletín de prensa N° 54, en el marco del ciclo 33 de las conversaciones de paz en La Habana. Si se tiene en cuenta que en la mayoría de los procesos de justicia transicional y posconflicto en el mundo el tema de los archivos ha sido fundamental para el esclarecimiento de la verdad histórica y como acervo probatorio para la verdad judicial, en Colombia no debería pasar este tema inadvertido.

A la luz de toda la normatividad expedida desde la Ley General de Archivos 594 de 2000 hasta la Ley 1712 de 2014 sobre transparencia y el derecho de acceso a la información pública nacional, el Gobierno debería pronunciarse de manera más contundente al respecto. ¿Dónde están los archivistas colombianos, mientras que su materia laboral y de estudio es objeto de esta reflexión y propuesta? Es de reconocer que por parte del Estado se ha creado en el marco de la Ley de Víctimas el Centro Nacional de Memoria Histórica (el cual viene trabajando desde hace tres años, en la consolidación de una política pública para este tipo de archivos). Y que otras entidades han venido realizando algunas propuestas al respecto. Sin embargo, temas tan sensibles como los archivos del DAS siguen sin ser totalmente esclarecidos.

En cambio el grupo de las Farc pareciera tener más claro la importancia que los archivos del conflicto armado y memoria histórica tienen como activo estratégico en la mesa de negociación. Esto se hace más evidente cuando manifiestan la necesidad de abrir y dar a conocer los archivos de las Fuerzas Militares y de Policía, los organismos de inteligencia y, específicamente, las actas de las reuniones de los consejos de ministros y de las reuniones reservadas del Congreso de la República. Para la ejecución de lo anterior, los voceros del grupo guerrillero proponen la conformación de una “comisión de archivo y acceso a la información reservada”, que incluya en su conformación a un miembro de las Farc.

Una posición clara del Gobierno sería recordarles a las Farc, que para la reconstrucción de una verdad histórica no solamente es necesario abrir los archivos clasificados de seguridad del Estado, sino que además se debe sumar al mismo tiempo y como contrapartida de negociación la apertura de los archivos de las Farc, pues sin éstos la verdad seguirá siendo incompleta. Teniendo en cuenta que las condiciones de la guerra impiden imaginar a guerrilleros con metros lineales de archivo en una mano y en la otra el fusil; en cambio sí es posible hablar, fuera de los documentos oficiales de las Farc (como sus programas, informes de sus congresos y comunicados), de los cientos de terabytes de información que deben estar almacenados en sus portátiles, discos duros, USB, CD y demás medios de almacenamiento con información ultrasecreta, altamente sensible y que revelaría, seguramente, grandes sorpresas sobre la dinámica interna de la guerra llevada a cabo por las Farc para esclarecer de una buena vez, con fuentes documentales, el nivel de responsabilidad de los actores del conflicto armado sentados en la mesa de negociación. Junto con la apertura de los archivos secretos del Estado se necesita la apertura de los archivos de las Farc.



*Juan Daniel Flórez Porras

 

 

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