Por: Mario Morales

Los balbuceos del Santismo

LA DERROTA DE ARIAS EN LA CONsulta conservadora signó la defunción del uribismo, hoy más preocupado por repartir la torta diplomática y pagar favores y fervores recibidos, mientras implora un positivo contra la guerrilla de Cano para vindicar el orgullo mancillado por la caída del referendo y el triunfo de Noemí.

Del manejo de escombros que deja la desbandada depende que Juan Manuel fragüe el “Santismo”, o lo que quiera que ello sea.

Con base en una encuesta atípica, en la que no era candidato, Santos es por ahora pura especulación, a diferencia de Noemí y Mockus, por ejemplo. La primera tiene en esta partida una apuesta de 1’120.000 votos efectivos y el respaldo de un partido que pasó del lentejismo a creerse el cuento de ser mayoría.

Antanas pone 800.000 apoyos contantes y sonantes, si la tendencia del escrutinio se mantiene y la imagen más favorable, mediática y coherente en la franja de opinión que sabe superada la etapa de Colombia es pasión y de que el fin justifica los medios, y que espera la hora de la razón, la legalidad pero sobre todo de la legitimidad. Encarna el “sí se puede” que puso por lo menos tres presidentes en América, entre ellos el mismo Obama.

Que no tenga capital no significa que Santos no sepa jugar, acostumbrado como está a “pedir de prestado” y a pescar en río revuelto. A la mano tiene por lo menos tres bazas: La de los huérfanos del poder (léase joseobdulios, plinios y valenciacossios), capaces de feriar el alma al diablo con tal de mantener sus muchos puestos y los de los suyos; la de los “subjudice”, que en cuerpo ajeno y validos de los pines y las trapisondas venderán caro sus votos amarrados; y la del redil de los subsidios. Cerca de 2’600.000 familias en acción y tantos otros ingresos seguros son un nicho nada despreciable y frágil a eventuales presiones como, insisto, alertó la ONG Global Exchange. ¿Fue un síntoma el triunfo de Arias en Ciudad Bolívar?

Los balbuceos del Santismo no son alentadores. Se negará, parece, al debate con otros candidatos, mientras supone que en política todo vale. Es la herencia del Partido de la U, en el que en vez de ideas hubo, como diría Monterroso, sólo malas pasiones.

www.mariomorales.info

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Mario Morales

Constructores de ruinas

El buen colombiano

De parte y parte

Han ido demasiado lejos

Miedo a lo diferente