Por: Yohir Akerman

Los banqueros de Dios

La visita del Papa Francisco a Colombia es, sin duda, positiva y esperanzadora para la sociedad colombiana.

Ahora bien, en el preámbulo de su anuncio es bueno recordar que una de las deudas que tiene el Santo Padre con sus feligreses, y con la opinión pública en general, es la corrupción y el secretismo dentro del llamado Banco del Vaticano, o el Instituto para las Obras de Religión (IOR).

En julio de 2013, el Sumo Pontífice, luego de dejar Brasil al final de su primer viaje internacional, dijo, en respuesta a todos los escándalos en el Banco del Vaticano, que esa institución estaba en mora de ser honesta y transparente y, como consecuencia, pensaría en cerrarla.

Un año después, el Papa Francisco se retractó.

El comunicado, en ese momento dijo, específicamente, que el Vaticano había aprobado mantener el IOR y que este “seguiría sirviendo con atención y proporcionando servicios financieros especializados para la Iglesia Católica de todo el mundo.”

Interesante que esa sea la descripción dada, ya que la semana pasada se conoció una investigación realizada por el estadounidense Gerald Posner, titulada “Los banqueros de Dios: Una historia de dinero y poder en el Vaticano”, que desdibuja eso.

El investigador demuestra, con documentación y evidencia, cómo el IOR ha sido un refugio para el dinero de mafiosos, carteles de la droga y lavadores de dinero, entre otros.

Pero lo más grave no está ahí.

Lo más complicado del Banco del Vaticano está en su creación durante la Segunda Guerra Mundial y en el secretismo que sigue teniendo la institución frente a todas las acciones durante y en la postguerra. Eso es lo que más genera preocupación.

Explico.

Las acciones de la Iglesia bajo la dirección del Papa Pío XII, que reinó desde 1939 hasta 1958, son controvertidas, entre otras, ya que el Vaticano mantuvo neutralidad y silencio frente a las acciones de los nazis, que eran en su mayoría Católicos.

Los analistas establecen que una palabra del Santo Padre en ese momento, para detener el Holocausto o en condena de las acciones de los alemanes nazis, hubiera podido desacelerar esa tragedia y salvar millones de vidas. Pero eso no pasó y, peor aún, la Iglesia se alineó con los intereses del régimen nazi.

Sigo explicando.

Posner demuestra en su investigación que las decisiones del Vaticano sobre los nazis, en parte, dependían de consideraciones financieras. En otras palabras, la posición del Vaticano tenía sentido empresarial, más no piadoso.

Y esto viene desde su fundación. El Banco del Vaticano fue creado con autonomía de operación sin estar obligado a someterse a auditorías independientes. El IOR es totalmente libre de la supervisión de las autoridades italianas o financieras gracias al régimen del Estado de la Ciudad del Vaticano como su propia nación.

Desde su inicio, la institución contaba con una política de destrucción de archivos cada década. La ausencia de rastros documentales, según Posner, convirtió al IOR en un refugio ideal para esconder el dinero saqueado a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial.

Lo más preocupante, es que todos los esfuerzos de los investigadores e historiadores que han buscado encontrar respuestas sobre el Banco del Vaticano han sido bloqueados por el secretismo que envuelve las relaciones comerciales de la institución. Y esta lamentable práctica, que hubiera podido modificarse con Francisco, parece que por ahora no va a cambiar.

A pesar de eso, la verdad parece emerger. Y tras el examen de cientos de miles de documentos, Posner llegó a la conclusión que el Instituto para las Obras de Religión, gracias a la dirección del Papa Pío XII, fue un vehículo financiero para manejar y esconder el botín de guerra del nazismo, y crear cuentas con capitales que tenían que haber sido repatriados a las víctimas del Holocausto.

Lamentable.

Sobretodo porque, aunque esto pasó hace muchos años, el Vaticano nunca ha abierto sus records para subsanar esta situación y poner atrás este oscuro capítulo de la historia. Y para empeorar la situación, se conoció que el año pasado el Papa Francisco estaría considerando proclamar como santo al Papa Pío XII. A juzgar por estas acciones, sin duda sería un perverso santo.

@yohirakerman
 

 

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