Por: Iván Mejía Álvarez

Los bogotanos

Porque el fútbol es absolutamente pasional, porque se mueve al influjo de resultados y sensaciones particulares, entender a los hinchas termina siendo complicado. Unos días se sienten campeones con un sólo partido ganado. Y a los quince días, cuando sólo van tres fechas, de 18, se sienten eliminados. Lo que ayer era motivo de alegría, como para sacar el carro de bomberos y celebrar por lo alto, hoy es motivo para la más dura pena.

Los hinchas de los dos equipos bogotanos cumplen el anterior enunciado. Millos, por ejemplo, le ganó jugando regularcito a un mixto del Júnior, abatido todavía por la pena del título perdido, sin una buena pretemporada, y sonaron las campanas. Ya era hora de buscar la champaña y celebrar, con una sola fecha. Hoy, cuando perdieron con el Tolima en el estadio El Campín , con una magnífica asistencia, algunos quieren hacer tierra arrasada. Ni lo uno ni lo otro.

Este Millonarios, con los mismos jugadores del primer torneo, tiene mucha más cara que el anterior. Este equipo intenta jugar a la pelota, la pone al piso, triangula, mueve la bola, encuentra espacios, falla en la definición pero en Armenia y en Bogotá creó mínimo doce pelotas de gol y convirtió en figuras a los arqueros rivales.

No hay motivo para la zozobra, pese a que hasta ahora han hecho 4 puntos de 9, menos del 50%. Este equipo tiene otra dinámica y expresa un fútbol diferente al pelotazo que tenía con Quintabani. ¿Hasta dónde puede llegar? Difícil saberlo, el ingreso de Ciciliano ayudará en la definición, en el manejo de la pausa y en el fútbol colectivo. Este equipo no está para ser campeón, es menos en nómina que otros cuadros del torneo, pero peleará finales y ganará partidos con una imagen superior a la paupérrima del ultimo torneo.

Y Santa Fe tendrá que luchar con la inseguridad de un técnico que todavía no sabe para dónde va, confundido en la nómina, con pocos aciertos en los cambios, desequilibrado tácticamente. Y aún así, con más fútbol que en el último torneo. El de Gómez no gustaba y ganaba poco. Este de González intenta hacer fútbol atacante, genera situaciones, pelea los partidos con la pelota en los pies, pero es desequilibrado en la recuperación de la bola y pensar que con Quintero de volante de marca soluciona el problema es un contrasentido. Dos derrotas de visitante y un partido ganado con muchas dudas de local dejan poco margen para tener confianza. Los problemas defensivos son muy gordos como para hacerse el que no ve. Empero, tiene buenos jugadores.

La pataleta de su técnico de sentirse perseguido por los árbitros y renunciar quedará en el olvido como una forma de eludir responsabilidades.

 

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