Por: José Fernando Isaza

Los caminos del Señor…

...Son inescrutables. A veces recurre a personas, aparentemente malvadas, para hacer cosas buenas.

Para salvar a la humanidad recurrió a su discípulo amado, Judas Iscariote, de acuerdo con el evangelio apócrifo de los cainitas escrito en el 138 dC. En cumplimiento de un plan previsto por el propio Jesús, entregó a su maestro y sufrió el escarnio. El texto afirma: “Tú serás maldito por generaciones y vendrás a reinar sobre ellos”.

En el año 2004, Philip Barker compone la cantata Judas Iscariote, en cuyo canto final se reencuentran Jesús y Judas y éste entra al paraíso.

En mucha menor escala y trascendencia, algo similar pudo ocurrir en el país consagrado al Sagrado Corazón. Los tres poderes se habían aliado para destruir la columna vertebral de la Constitución del 91. El Ejecutivo clamaba por la aprobación de la reforma judicial, el Legislativo vio en ello una oportunidad para que algunos de sus miembros pudieran delinquir impunemente sin las molestias de procesos como el 8000, la parapolítica o la farcpolítica. Las altas cortes bajaron el tono de oposición a la reforma cuando el Congreso les amplió su período y les aumentó la edad de retiro obligatorio. A pesar de algunas voces que decían lo inconveniente de la reforma, el país no reaccionaba. Aparece aquí la primera intervención externa. Doce congresistas dispuestos a cargar sobre sus hombros el peso de la infamia modificaron, con evidentes asaltos a la ética política, la reforma constitucional. Esperaban que el ejecutivo y la ciudadanía reaccionaran. No lo lograron, el ministro de Justicia aplaudió la reforma con conciliación incluida, la movió para que los presidentes de la Cámara y el Senado la hicieran aprobar casi unánimemente. Por supuesto que hay otra interpretación a este actuar: parodiando a Salud Hernández, es como si un asaltante de un banco se devolviera con el botín para robar las billeteras de los celadores y allí son capturados. Pasan unas horas del asalto a la Constitución, y el país aún no conoce la magnitud del hecho. A pesar de la labor casi heroica de los 12 apóstoles. Nuevamente aparece una mano providencial. El abogado de un altísimo exfuncionario del gobierno de Uribe tenía lista una demanda de hábeas corpus, para obtener, aún en el corto período que durara esta reforma, la libertad de su cliente.

Este fue el detonante, la opinión pública entendió claramente el verdadero objetivo de la reforma: impunidad… el empleo de las redes sociales permitió transmitir el mensaje a amplios sectores ciudadanos. Un movimiento como los indignados, era previsible. El presidente, que fue informado por su ministro del éxito de haber logrado la aprobación de la reforma, encuentra un movimiento que va desde pedir la revocatoria del Congreso a la revocatoria del ejecutivo.

El héroe es el abogado, con su prontitud abrió los ojos del desastre que se venía. Hoy es señalado por los otros detenidos como el culpable de haber echado atrás la ansiada reforma que los pondría en pronta libertad. En pocos días pasarían al olvido los falsos positivos, las chuzadas...

Estamos en deuda con quien, a riesgo de ser señalado como beneficiario de la reforma, ¡la evitó! Tal vez es mucho pedir que se le componga una cantata, un vallenato puede ser suficiente.

 

 

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