Por: Catalina Ruiz-Navarro

Los celos no son excusa

Hace unos meses, en Bolivia, Oxfam reunió a jóvenes activistas de todo el país como parte de una campaña en contra de la violencia hacia las mujeres llamada “Actúa”. El propósito del encuentro fue diseñar un experimento que permitiera cambiar los imaginarios sociales nocivos que tenemos frente a las relaciones románticas. En Bolivia, según datos de la campaña, el 32 % de los y las jóvenes entre los 15 y 25 años creen que los celos son una forma de amor, el 42 % cree que controlar el celular de la pareja previene la infidelidad y el 31 % cree que si una chica realmente está enamorada lo perdona todo. Estas cifras conforman un clima peligroso y propicio para la violencia de pareja. A esto se suma que el 38 % de los y las jóvenes en Bolivia creen que las mujeres provocan violencia sexual por su manera de vestir y que Latinoamérica es una de las regiones con mayores índices de violencia en contra de las mujeres (según el Eclac, en la región hay 12 feminicidios diarios, aunque como siempre sucede con la violencia de género, esto es un subregistro). Como resultado, para las mujeres jóvenes latinoamericanas, estar en una relación de pareja puede entenderse hasta como una “actividad de alto riesgo”.

Lo es porque desde pequeñas nos han enseñado que el amor duele, o que el amor y la violencia son dos caras de una misma moneda. Los y las jóvenes bolivianas crearon una poderosa campaña que muestra como esos celos que nos parecen naturales empiezan a escalar hasta convertirse en violencia de pareja. En su experimento social, algunas parejas de jóvenes son citadas a un casting y entrevistadas sobre sus comportamientos en pareja sin saber que eran parte de un experimento. Luego las mismas parejas fueron confrontadas con el impactante testimonio de una mujer sobreviviente de violencia machista. Impactante porque las palabras usadas por la mujer y por las parejas fueron las mismas.

No quiere decir que los celos sean una emoción inherente o que si sentimos celos inmediatamente estamos en una relación tóxica. Las emociones no son ni malas ni buenas, a veces sentimos celos porque nos sentimos inseguros o porque en nuestra región está naturalizado y hasta celebrado que los hombres sean infieles. Con demasiada frecuencia las sospechas de infidelidad son una señal de alarma, y está bien que les hagamos caso a nuestros instintos.

Pero una cosa es sentir celos y otra usarlos como excusa para controlar y violentar a nuestras parejas. Si en la relación hay tan poca confianza que no podemos decir que un comportamiento de la pareja nos incomoda o nos hace sentir inseguros, si esto no puede discutirse con calma y empatía, entonces es cuando los celos se convierten en algo nocivo. Nocivo al punto que muchos feminicidios se justifican precisamente por eso: ¿cuántas veces nos han dicho los medios de comunicación que “él la mató por enterarse de que o por la sospecha de que ella tenía otro”? Millones. Porque para nuestra sociedad es comprensible que si una mujer no mantiene sus fieles riendas de pertenencia a su pareja, este puede castigarla con la severidad que considere necesaria, incluso llegando al punto del feminicidio.

Hoy desde Bolivia y gracias al apoyo de Oxfam se lanza la campaña #LosCelosNoSonExcusa para abrir una discusión que nos permita tener relaciones de pareja más sanas, en donde esté claro que nada, ni el amor, ni el miedo, ni el cariño, ni mucho menos los celos son una justificación para el control y la violencia hacia otra persona. La idea es que esto nos ayude a detectar relaciones tóxicas desde sus primeras señales, de manera que no puedan escalar a niveles de violencia. Cuando alguien empieza a hacernos daño “en nombre del amor”, es momento de cambiar de pareja. #LosCelosNoSonExcusa

@Catalinapordios

 

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