Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria
Horizontes

Los choques invisibles de la pobreza

El Banco Mundial en su informe “¿Desarrollo económico inestable? ¿Choques agregados en América Latina?” mostraba cómo cuatro de cada diez latinoamericanos son vulnerables de caer en la pobreza. En la región ya son 175 millones de personas en pobreza, de 625 millones de habitantes, pero son precisamente aquellos que han salido de las líneas de pobreza o los pobres los más vulnerables a choques agregados que usualmente se relacionan con las crisis económicas. Hoy también se suman otros tipos de choques, como desastres naturales, conflictos civiles, violencia, epidemias de la salud y muchos otros más que afectan a esta población.

Estos choques traen consecuencias no sólo en la vida humana, sino en la infraestructura pública y efectos de largo plazo por la destrucción de activos productivos en la producción agrícola e industrial, efectos en el mercado laboral, en los ingresos de la familia y en la necesidad de invertir en la renovación de bienes durables domésticos. Pero igualmente se presentan efectos en la familia, en la vida humana, como en la desnutrición de niños y madres gestantes.

Si bien se han logrado avances en la reducción de la pobreza y la desigualdad en la región, estos choques amenazan con aumentar la pobreza si no se hacen esfuerzos para mitigar y gestionar los riesgos asociados. Colombia no está exenta y si bien hay progresos en la reducción de la pobreza, los fenómenos naturales (temblores, inundaciones, avalanchas), el conflicto armado y la violencia han afectado a los más pobres que, según el DANE, en el 2016 alcanzaron a ser el 28 % de la población y el 8,5 % en pobreza extrema, con mayor incidencia en los sectores rurales.

En este sentido, es importante generar más información sobre los riesgos para comprender mejor las características y posibles efectos de los choques, establecer sistemas de protección, fortalecer los sistemas públicos y privados de aseguramiento, y ampliar y mejorar los instrumentos de mitigación para recuperar las pérdidas causadas por los choques. Colombia para el Banco Mundial es un modelo en prevención y atención de desastres naturales, pero todavía existen problemas de prevención frente a la ubicación de viviendas en los bordes de los ríos, deforestación y en la protección de civiles en las zonas de conflictos. Importante seguir trabajando en evitar estos choques externos que, como bien decía el Banco Mundial, “no detienen el crecimiento económico, pero sí empujan y profundizan la pobreza y son necesarias una preparación y una respuesta efectiva. Lo que hace necesario que esos choques invisibles estén en la agenda pública”.

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