Por: Luis E. Giusti L.

Los ciclos del poder del crudo y el gas natural

EE. UU, Canadá, Brasil, Argentina y el Ártico, en la mira del mundo.

Desde el primer descubrimiento de petróleo mediante perforación, en 1859 en Pensilvania, el mundo ha sido testigo de importantes cambios de poder que han afectado la industria petrolera.

Las primeras décadas de producción en EE. UU. se caracterizaron por un gran desorden en la perforación de pozos, todo el mundo buscando beneficiarse de la nueva fuente de energía. Los precios petroleros aumentaron rápidamente hasta US$20 por barril, para caer estrepitosamente muy pronto hasta apenas unos pocos centavos por barril.

No obstante que la aparición del motor de combustión interna a finales del siglo XIX constituyó un hito de inmensa importancia, la primera manifestación de poder de significación histórica ocurrió en 1928 con el Acuerdo de Achnacarry, cuando las “Siete Hermanas” se pusieron de acuerdo para organizar el mercado petrolero, distribuírselo entre ellas y establecer una política de precios, ni tan altos como para desestimular la demanda, ni tan bajos como para desestimular la producción.

Varias décadas después habría de desarrollarse un importante “swing” de poder, motivado por presiones de los países productores de petróleo en busca de una mayor participación en los ingresos del negocio conduciendo a la fundación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1960, la cual durante sus primeros años ostentaba muy poco poder, pero que eventualmente habría de convertirse en el determinante indirecto en la fijación de los precios petroleros.

Después de la rápida escalada de precios que comenzó en 1973 resultante del embargo árabe, el poder se transfirió radicalmente a los países de la OPEP. Sin embargo, como respuesta los países industriales iniciaron programas de ahorro y eficiencia de energía, los cuales en poco tiempo provocaron el colapso de los precios petroleros, no obstante la instalación por parte de la OPEP de un sistema de “techo” de producción y de cuotas de producción para sus países miembros.

Una vez más, el poder pasó a manos de los países industriales. Pero con el tiempo el sistema de cuotas cobró fuerza y la OPEP retomó el poder, al convertirse en el productor marginal (swing) y así fijar el precio petrolero internacional. En la década de 1970 ocurrió una ola de nacionalizaciones en los países productores, las cuales rompieron las cadenas integradas de producción-suministro-refinación-comercialización, que eran mayormente controladas por las petroleras internacionales. Como resultado, la mayoría de los refinadores quedaron sin un suministro seguro, lo cual los forzó a “arañar” en busca de petróleo. Teniendo que lidiar con estrechos márgenes de refinación enfrentaban constantemente el riesgo de un retorno económico negativo, razón por la cual recurrieron al mundo financiero en busca de cobertura de sus volúmenes (hedging), marcando el principio de lo que eventualmente habría de ser el “mercado de futuros”, tal vez el swing de poder más significativo de la historia contemporánea de la industria petrolera .

En tiempos recientes el mundo petrolero se ha convertido en un mosaico de petroleras nacionales (NOC) más poderosas, petroleras internacionales (IOC) poderosas actuando solas o mediante asociaciones o convenios de distribución de producción con NOC, al tiempo que nuevos actores de gran poder, como China e India con sus NOC han tomado fuertes posiciones a lo largo y ancho del mundo. El poder de la OPEP se ha transformado en el poder de Arabia Saudita. Rusia y la antigua Unión Soviética (FSU) han aumentado el alcance y el poder sobre Europa y el Lejano Oriente, mientras que Latinoamérica, en especial México, Venezuela y Argentina, a pesar de sus problemas, siguen manteniendo fuertes posiciones.

Muchas petroleras de mediano tamaño han encontrado sus nichos, ya sean geográficos o de habilidades especiales. Y por último, pero tal vez lo más importante, EE. UU. se ha convertido en el país de mayor y más rápido aumento de producción. Las NOC son propietarias de la mayoría de las reservas, pero con algunas excepciones tienen poder limitado, debido a menor acceso a financiamiento y tecnología. El poder de las IOC proviene de su dominio tecnológico, el know-how y el control de los mercados del mundo desarrollado, pero deben luchar cada año para asegurar los inmensos volúmenes para suplir esos mercados, ya que desde los años 1970 tienen acceso restringido a cuencas petrolíferas. Algunas NOC, como es el caso de Gazprom, han logrado monopolios de mercados importantes.

¿Cómo navegarán en este cambiante ambiente los retos del Ártico, el Pre-sal de Brasil, las arenas canadienses, Vaca Muerta en Argentina y la revolución en EE. UU.? ¿Quienes detentarán el poder, dónde y cómo? ¿Qué novedades traerán la tecnología y el ingenio humano? El mundo petrolero está en permanente flujo y la revolución del shale está en el centro de ese caudal.

 

 

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