Por: Carmen Palencia

Los colombianos no quieren a las Farc

Muchas veces me he preguntado si los guerrilleros de las Farc son conscientes que para que una inmensa mayoría de los colombianos apoyen y crean en el proceso de paz, es necesario que su actuar en el día a día concuerde con la idea principal de lo que se está negociando en la Habana, es decir la paz.

A juzgar por los últimos hechos, en los que no solo se ha atentado contra la vida de militares y policías, sino también contra la infraestructura del país, dejando a poblaciones enteras sin suministro de energía y destruyendo el medio ambiente con el derramamiento de crudo, podría asegurar que no.

Es incompresible que la guerrilla de las Farc no entienda que si no se hace un mínimo de esfuerzo para que el Proceso de Paz logre una confianza duradera en los colombianos, este jamás llegará a buen término, porque finalmente es la gente en municipios y veredas, quienes le van a dar un sí definitivo a lo que a se acuerde en la Habana.

Es increíble que por mantenerse en esa ceguedad, no se quiera ser consciente de una realidad que por mucho que les duela, es la verdad en todos los rincones del país: Los colombianos del común no quieren a las Farc, y será imposible que este odio visceral que existe hacia el grupo armado ilegal, se revierta, mientras continúen atacando y destruyendo el poco desarrollado que se ha logrado en las regiones.

Es por eso que los diálogos de paz no pueden ser eternos, debe tener un límite de tiempo, porque la paciencia de los colombianos se agota y si esto continúa en el corto plazo, lo que se va a lograr es que la oposición representada en la derecha inhumana que encabeza Álvaro Uribe, se quede con la mayoría de alcaldías y gobernaciones en las próximas elecciones, y si esto sucede, dudo mucho que se logren implementar unos posibles acuerdos con el grupo armado, porque por la autonomía territorial que tienen los mandatarios locales, es claro que estos no van a ser prioridad en su agenda de gobierno.

También el gobierno nacional ha fallado, porque no ha puesto a los territorios a hablar de paz; porque no ha hecho una adecuada pedagogía para la paz y más bien se ha limitado a contratar a una serie de organizaciones sociales como la Redprodepaz y la Ruta Pacífica para las Mujeres a través de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, para que estas convoquen a una serie de eventos en las regiones donde se vive el conflicto, a los que ocasionalmente asiste Sergio Jaramillo cuando su agenda lo permite, porque de lo contrario se envía en funcionario de rango medio de la misma entidad, sin tener en cuenta que no es eso lo que el pueblo colombiano espera.

Lo que espera la gente en municipios y veredas es ver al Presidente de la República en compañía de sus altos funcionarios, explicando lo que se dialoga en la Habana y no únicamente a estas ONG´s que por importantes que sean, no han logrado conectar esa serie de encuentros con la nación, ni colocar a los territorios a debatir con los opositores al proceso de paz, con el gobierno nacional, sobre el tipo de paz que se debe implementar de acuerdo a las características propias de la región, sino que más bien lo que han hecho, es repetir el modelo de la mesa del Cagüan, donde se montan unos espacios lúdicos, para que una serie de personas que comparten el mismo trabajo y las mismas tendencias ideológicas, vayan y declamen un discurso en el que piden la reivindicación social de sus derechos, es decir una especie de charla de yo con yo.

Dudo mucho que ese sea el camino ideal, si lo que se quiere es lograr la confianza de las regiones en unos diálogos de paz, porque desde mi punto de vista, es la Presidencia de la República con el apoyo de estas organizaciones sociales, quien debe iniciar una serie de diálogos permanente con las regiones, para allanar el camino que permita la implementación de los acuerdos de paz, y no al revés, que es como se está haciendo.

Por otro lado comparto la opinión de algunos colegas en la opinión pública, que piensan que a las Farc les llegó el momento de que coloquen a sus miembros rasos y superiores a hablar de paz en los municipios y veredas, y ojalá este discurso vaya acompañado de acciones no violentas, porque es claro que si el grupo armado no se da a este ejercicio, lo único que va a lograr es que algún expresidente convoque otra marcha de “No más Farc”, y con toda seguridad que el llamado será escuchado, porque la misma guerrilla se está encargando de alimentar el odio y el desprecio que hacia ellas existe en la mayoría de colombianos.


@ludispalencia
 

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