Por: Columnistas elespectador.com

Los costos de una decisión

No se puede discutir la buena intención de disminuir el costo del transporte para los usuarios, ni la política de incentivos al Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) de la actual administración. No obstante, es fundamental que esta decisión sea debatida ampliamente, dadas sus implicaciones fiscales y presupuestales.

El decreto que disminuye las tarifas del SITP en horas pico y valle señala que la medida se fundamenta en los principios y estructura de su diseño contractual, financiero y tarifario. Éste establece que a los operadores privados (de transporte y de recaudo) se les remunera la tarifa técnica pactada contractualmente, independiente de la tarifa al usuario, y que el Distrito con recursos del presupuesto deberá cubrir el diferencial cuando los recursos de esta tarifa a usuario no sean suficientes para cubrir la remuneración pactada en los contratos.

Sobre esta base, estimaciones iniciales sugieren que a partir de la decisión adoptada, del presupuesto distrital del cuatrienio 2012-2015 tendrían que salir recursos superiores a los $2 billones para cubrir este diferencial.

A lo anterior debe adicionarse el impacto que tiene la decisión en los períodos siguientes a los de la actual administración. La decisión adoptada impacta ostensiblemente las finanzas futuras de la ciudad, pues condiciona las próximas tarifas y por ende los ingresos del SITP.

Ante este hecho, se requiere que la administración actúe con total apego a los principios de responsabilidad y sostenibilidad fiscal. La Secretaría de Hacienda debe garantizar la existencia de recursos presupuestales durante la vigencia del Plan de Desarrollo y certificarle a la ciudad que las tarifas adoptadas son viables y compatibles con el marco fiscal de mediano plazo de la ciudad.

No se trata de una decisión menor, la Alcaldía está comprometiendo los presupuestos futuros de la ciudad. Se requiere un debate público que presente abiertamente las cifras y datos, explicando cuál es realmente el costo en el corto, mediano y largo plazo de la decisión y de dónde saldrán los recursos para garantizar su cumplimiento. De lo contrario, una política pública sana en su concepción puede convertirse en una herida mortal no sólo al SITP, sino a las finanzas de Bogotá.

*Consultor. Fue responsable de estructurar el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP).

 

 

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