Por: Iván Mejía Álvarez

Los cracks

Esta discusión es tan vieja como aquella de ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿Los grandes jugadores son los que hacen grandes equipos o son los grandes equipos los que hacen brillar a los fenómenos futbolísticos?

En desarrollo de las copas de Europa, los jugadores llamados a marcar diferencias mostraron su gran categoría. Wayne Rooney fue fundamental en la victoria del Manchester sobre el Milan; Lionel Messi se fajó un soberbio partido y condujo al Barça a eliminar al Stuttgart; El Niño Torres apareció con dos goles y llevó al Liverpool a clasificar en la liga de Europa; El Guaje Villa metió tres para apuntalar al Valencia; Eto’o le dio el triunfo al Inter sobre Chelsea; El Kun Agüero se apuntó con dos y llevó al Atlético a la siguiente ronda. Los grandes aparecen cuando su equipo los requiere para desequilibrar, para demostrar que son ellos los que tiran del carro y por eso valen millones de euros.

Volviendo al tema inicial, es menester determinar que el gran jugador siempre requerirá del equipo. El caso patético es el de Messi en el seleccionado argentino. Cuando levanta la cabeza en el Barça, tiene a su lado a Iniesta, Xavi, Henry, Ibra, Dani, en fin, tiene con quién jugar y le dé una mano para funcionar en el 1-2, para abrirle un espacio con una diagonal, para arrastrarle una marca. En la albiceleste Lio hace lo mismo y encuentra una sola punta generalmente marcada a presión y el engranaje pretende que saque cuatro o cinco rivales para poder limpiar el camino en la búsqueda del compañero.

Guardiola le ha reinventado posiciones a Messi al ponerlo de mediapunta, por detrás del atacante, o al ubicarlo como falso nueve. La cancha de frente, los ángulos de ataque y la posición de tiro a puerta, mucho más amplia, que ese mentiroso extremo derecho que le obligaba siempre a llegar en diagonal.

El viejo sabio y terco de Ferguson también le reinventó posicionamiento a Rooney y de tenerlo de extremo, con misiones defensivas por las bandas, ante el alejamiento de Cristiano Ronaldo y de Tévez, ahora le puso allá en el área, moviéndose libremente en el frente, llegando a posición de gol por cualquier sector.

El Balón de Oro al mejor jugador del mundo ya se disputa en todas las canchas, pero será en el Mundial donde se dará el veredicto. Generalmente, el mejor futbolista del torneo ecuménico termina ganando el premio en diciembre, pero para conseguirlo es necesario que los equipos le ayuden, el viejo dilema del huevo y la gallina.

Como equipo, visión macro del veterano Capello, funciona mucho mejor la Inglaterra de Rooney que la Argentina de Messi. Y como colectivo no cabe duda que las chances de Iniesta, Xavi, Cesc, Torres, Villa, Kaká, Robinho, Luiz Fabiano, integrantes de los dos mejores seleccionados premundial, España y Brasil, son más amplias que las de Cristiano Ronaldo y una banda portuguesa llena de dudas.

 

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