Por: Iván Mejía Álvarez
Hablemos claro

Los cuatro grandes

De los cuatro grandes el que mejor imagen dejó en la cancha fue España. Los otros tres, Brasil, Alemania y Argentina no confirmaron su nivel de favoritos y aunque lo importante no es como se comienza sino como se termina, quedaron dudas grandes sobre el real potencial de ellos.

Alemania se vio pesada, los panzers de su mediocampo lucieron lentísimos en el retroceso y con graves problemas tácticos durante la primera etapa ante la brigada ligera de México. Ya Khedira y Kroos lucen ausentes de las tareas defensivas y a sus espaldas se instaló Vela para montar las perfectas transiciones defensa-ataque que tanto daño le hicieron a los germanos. Sino hubiera sido por la torpeza del Chicharito en maniobras sencillas y elementales del manual del contragolpe, los germanos hubieran podido quedar en estado cataléptico. Alemania no fue un bloque, no trabajó colectivamente en fase defensiva.  Müeller y Draxler lucieron desentendidos de sus tareas y en especial Müeller abandonó a Kimmich por la banda  y nunca dio una mano en la compactación del modulo.

El “rodizio”, permuta de pases en diferentes posiciones , solo funcionó durante algunos minutos de la inicial. Después, incluido todo el segundo tiempo de ataque permanente pero repetitivo y sin ideas, Alemania terminó apelando a los tanques, Müeller-Werner-Mario Gómez y levantando centros a la vieja usanza de Vöeller, Klinsman, Hrubesch. Sin frescura y sin ideas, apelando a la fuerza. Un versión muy decepcionante del campeón del mundo.
Tampoco Brasil ofreció su mejor facha. Terminó penando por “sobrador”, porque creyó que con un gol sería suficiente, que ganaría de camiseta ante la inocua Suiza del comienzo que no atinaba a quitar y profundizar.

Esta claro que mientras Neymar siga pensando más en el color de su cabello, en sus rizos y trenzas, en tratar de ganar solo contra el mundo, Brasil penará porque todo lo que su crack podría producir para el colectivo se desvanece en sus protestas, sus choques, su lado más ególatra, histérico y teatral.

Cuando tuvo para matar, Brasil perdonó y cuando intentó recuperar el juego para ganar el partido no encontró respuestas colectivas o la defensa y portero de Suiza lo impidieron. Ausente Willian, desaparecido el gran Coutinho de la primera etapa, sin noticias de Neymar, terminaron apelando a los Fernandinho, Renato Augusto y a los “trombadores” que empujaron pero no clarificaron.

A pesar de todo, Brasil dejó la sensación de ser una máquina poderosa que en cualquier momento aparece y deslumbra. Se le vio más funcional y más practica que Alemania y Argentina.

De los cuatro grandes, el que mejor jugó y más mostró fue España. Pero, ya saben que esto no es como comienza sino como termina.

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2018-06-19T11:40:43-05:00

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