Por: Santiago Villa

Los defensores de las víctimas están en desventaja. Tercera semana

Para que la mejora en el esquema de seguridad de Ludys Pedraza fuera aprobado, la solicitud debió presentarse tres veces al Comité de Evaluación de Riesgo y Recomendación de Medidas. Las circunstancias que rodean la reducción de su esquema de seguridad dejan muchas preguntas.

“Pasé una noche terrible. No pude dormir nada”, me dijo Ludys Pedraza cuando abrió la puerta del apartamento al norte de Bogotá en el que estaba refugiada. “Mire”, añadió mientras se arremangaba el pantalón y me mostraba un brote rojo que le cubría la pantorrilla. “Esto es por estrés”.

Era el mediodía del sábado 22 de octubre, 2012. Media hora antes yo había recibido una llamada de Ludys Pedraza a mi teléfono celular. Era sábado en la mañana y sospeché que algo andaba mal cuando Ludys me dijo que estaba en Bogotá. 

“Ay, Santiago, el jueves me mandaron un sufragio”, respondió cuando le pregunté por qué estaba en la capital.  

“Deme la dirección. Salgo ya para allá”. Tomé mi cámara para hacer una entrevista en video en la que Ludys Pedraza mostró la amenaza de muerte que había recibido y los motivos por los que fue enviada. La entrevista fue publicada hace un año en esta columna. 

Ver video: http://www.youtube.com/watch?v=JaDhcGfpiVg 

Ludys Pedraza es abogada de las víctimas de los desplazamientos forzados de El Prado y de Mechoacán, donde hay tierras en las que actualmente operan las mineras Glencore Xstrata (Prodeco) y Drummond. La Corte Suprema de Justicia falló a favor de las víctimas de El Prado, que son las propietarias legítimas de los predios de donde fueron desplazadas por paramilitares. La Corte ordenó que en no más de 15 días las tierras debieran ser restituidas. Desde que se hizo este fallo han pasado 473 días y los propietarios originales siguen despojados. 

Algunas de estas víctimas trabajan pelando fríjoles en la calle. Otras viven en un antiguo matadero de marranos que durante los meses de lluvia, como octubre, se inunda por las goteras. Otras aguardan que a se realice un nuevo levantamiento de cadáveres en los predios de una finca que se empleaba como fosa común para arrojar a muertos de las masacres paramilitares. Los victimarios han dicho que allí están los restos de sus hijos y familiares. Sólo hace falta la aprobación de un funcionario para que la Fiscalía pueda confirmar o desmentir la información. Entretanto, agobiados por la miseria y la espera, hay víctimas que han debido buscar ayuda psicológica mediante agencias estatales, pues con la esperanza también han comenzado a perder la cordura. 

Desde que recibió la amenaza, apoyé en lo que pude e Ludys Pedraza en sus esfuerzos por lograr que el Comité de Evaluación de Riesgo y Recomendación de Medidas (CERREM) aprobara una mejora a su esquema de seguridad. Tenía un guardaespaldas, un chaleco blindado y un teléfono Avantel. Tras un mes de gestiones el Comité aprobó una camioneta blindada, que es importante ya que la doctora Pedraza debe desplazarse con frecuencia a zonas de influencia de bandas criminales para reunirse con las víctimas, sus defendidos. 

El CERREM consideró que Ludys Pedraza ya no corría el mismo riesgo que hace un año, a pesar de que el fallo de la Corte Suprema de Justicia no se ha cumplido, que sigue presionando por la restitución de las tierras, y que los casos que lleva son los mismos. En la reunión en la que se decidió reducir el esquema de seguridad de Ludys Pedraza, ella no tuvo la posibilidad de hablar ni de enviar a un representante. Cuando el abogado de las víctimas queda expuesto a la violencia, sus víctimas también quedan expuestas a la violencia y se ve vulnerada su posibilidad de acceder a la justicia. Desproteger al defensor de las víctimas es desproteger a las víctimas. ¿Se pensó en ellas cuando se tomó la decisión de retirar el vehículo blindado y un guardaespaldas a Ludys Pedraza?

Estoy leyendo un libro titulado “El silencio de Dios y otras metáforas”. Es un cruce de correspondencia que entre el 2002 y el 2005 sostienen Alfonso Armada, periodista del diario ABC de España, y Gonzalo Sánchez-Terán, ex director para Guinea Conakry, Costa de Marfil y Liberia del Servicio de Jesuitas para los Refugiados. El uno escribe desde Nueva York, mientras que Estados Undios inicia la invasión a Irak, el otro desde los países africanos asolados por las guerras civiles que azuzaban los países del primer mundo. 

En una de sus cartas, Sánchez-Terán dice: “Hay cuatro géneros de hombres: los que se aprovechan de la violencia, los que ejercen la violencia, los que padecen la violencia y los que están en pie de paz. No hay más. Si no crees reconocerte en ninguno de estos cuatro grupos es que eres de los que se aprovechan de la violencia”.

La pregunta es obligada para un país como el nuestro. ¿Cuál de estos cuatro géneros de hombre o mujer es usted?

En la próxima columna expondré los detalles de cómo se redujo el esquema de seguridad de Ludys Pedraza y porqué. 

Twitter: @santiagovillach

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