Por: Cristo García Tapia

Los desplazados de Chochó

De afuera vendrán, que de casa echarán, concluye categóricamente un antiguo y sabio decir del pueblo.

 Y eso es, enhoramala, cuanto ocurre con un numeroso grupo de pobladores de Chocho, primer corregimiento de Sincelejo, capital de Sucre, sin un techo donde guarecerse de las miserias irredimibles de una pobreza que llevan, traen y comparten con otros pobres sin vivienda y sin esperanzas.

Todos son nativos y originarios de este pueblo y se conocen en sus costumbres, identidades, valores, usos y vecindad, desde tiempos inmemoriales.

Ninguno de estos ofendidos y humillados de la pobreza, que se sepa, ha cometido delito alguno, consumido drogas, ejercido la prostitución, robado o atracado, y lo más lejos que han llegado es a Sincelejo, la capital de Sucre.

Los hombres ofician de jornaleros, vendedores ambulantes y moto taxistas, las mujeres de domesticas, lavanderas o hacedoras de bollo; algunas, adultas o jóvenes, hacen cualquier oficio por el “bocado”, una magra ración que otro pobre menos pobre les intercambia porque le ayudan con los quehaceres de la casa, el cuidado de los hijos, o barrer el patio.

Son pobres a perpetuidad, viven “recostados” con un pariente, con los padres, con la hermana en una “media agua”. Otros, como Geniverto, con su mujer, ocho hijos y dos nietos, en un cuarto que un pequeño propietario rural le cedió en su rancho mientras lograba conseguir “algo” en que vivir.

En esas anda y nada.

Oscureciendo y amaneciendo, como sus congéneres sin vivienda de Chochó; en la calamitosa situación de no tener una posada en la que sentirse protegido de la noche y sus peligros y de las inclemencias de días interminables de desamparo.

Entre tanto, el Ministerio de Vivienda construye en Chochó, primer corregimiento de Sincelejo, trescientas viviendas gratis para desplazados, entre los cuales no aparece como adjudicataria una sola familia nativa de aquel poblamiento no obstante las más de cuatrocientas que no tienen una enramada en la que caer muerta con sus miembros.

Por vía de “Villa Karen”, así se llama el proyecto, llegarán a Chochó mil doscientos desplazados, aproximadamente, pobres y desamparados como todos los que en Colombia son, sin siquiera conocerlo ni saber dónde queda ni cómo son sus habitantes, sus costumbres, modos y estilos de vida. De la misma manera que los naturales de Chochó ignoran todo de los que “de afuera vendrán a echar a los de casa”.

Si el ministerio de Vivienda no resuelve a favor de los pobres sin vivienda de Chochó la adjudicación de las trescientas casas gratis que construye en aquel corregimiento, será este el primer pueblo de Colombia que se convierta en desplazado por los desplazados, al decir del cronista Juan Gossain.

Y también el primero, en el que el derecho a una vivienda digna deba obtenerse por la fuerza de quienes en siendo raizales de Chochó, se les niega y condena a desplazarse del pueblo en el que nacieron, han enterrado a sus muertos y sobreviven a los embates de la pobreza y la indiferencia del Estado.

Y a la infamante mofa de quienes en Bogotá, en el ministerio de Vivienda, se atreven a decir que los desplazados por desplazados de Chochó, el primer corregimiento de Sincelejo, capital del Departamento de Sucre, son unos “cansones”, y su necesidad de vivienda “pura carreta”.

*Poeta
@CristoGarciaTap
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