Por: Uriel Ortiz Soto

Los desplazados del TLC

Esta franja de desplazados empezaremos a verla en muy pocos días.

La conformarán pequeños y medianos productores del agro, pequeños y medianos comerciantes e industriales, entre otros sectores de la producción, que verán sus esfuerzos  fallidos, puesto que sus productos en los mercados nacionales, estarán sustituidos por los importados de los TLC, a mejores precios y de mejor calidad, por tener una agricultura y producción más tecnificada y subsidiada, con todas las normas técnicas sanitarias y de control de calidad. Para el caso del agro, protegidos por los sellos internacionales de agricultura orgánica o como mínimo limpia, dotados de los protocolos y buenas prácticas medio ambientales. Debemos aceptar que Colombia, sobre todos estos temas ni siquiera está en pañales, porque aún no se ha empezado. Visitar las oficinas de cada uno de estos programas en el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, da angustia y tristeza. Las respuestas de sus funcionarios son evasivas y poco convincentes.

Debemos ser conscientes que nuestro País no está en condiciones de entrar a competir con  agriculturas de los Países con los cuales ha firmado TLC. Por esta razón, existe preocupación en el Sector Agropecuario, con la entrada en vigencia de los Tratado Comerciales con Canadá a partir del 16 de Agosto del Año en curso y posteriormente con los Estados Unidos,- que acaba de aprobarse-, y La Unión Europea, entre otros. Quienes han propuesto al Ministro de Agricultura, excluir el Sector Agropecuario de los TLC, tienen toda la razón. Sin embargo, el doctor Juan Camilo Retrepo titular de la cartera, ha manifestado que esto no ocurrirá. Amanecerá y veremos quién tiene la razón.

Sabemos que el Gobierno Canadiense se está moviendo para sacar el mayor provecho inundando nuestros mercados con productos agrícolas de mejor calidad y a menores precios. Son varios los foros y seminarios que están promoviendo diferentes organizaciones Canadienses, en busca de Representantes legales para sus empresas en nuestro País, con la absoluta seguridad que quienes logren engancharse en estos propósitos muy seguramente les va a ir muy bien a costa de nuestras debilidades e incipiente organización comercial del Sector Agropecuario.

Debemos entender que los Tratados de Libre Comercio, TLC, son Acuerdos bilaterales Comerciales de doble carril, es decir, de importaciones y exportaciones, en conclusión, es una feria constante y permanente de productos negociados dentro del mundo arancelario con cero % Arancel para las partes, y quién mejor calidad y precios ofrezca, resulta ser el más beneficiado.

Otro asunto bien preocupante, es que en nuestro País la agricultura ecológica y orgánica, aún no despega. El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, que debería estar a la vanguardia de estos programas, no vislumbra un proyecto de envergadura como debe ser para aminorar la amenaza que se avecina. Para colmo de males, la Organización Mundial de la Salud (O.M.S) y la Organización Mundial del Comercio, (O.M.C) están exigiendo como mínimo el sello de agricultura limpia, como requisito para que los productos del agro  ingresen a los mercados internacionales.

La verdad, sin ser aguafiestas, con el TLC, USA, que finalmente se aprobó porque tenían que hacerlo, para hacer frente a la crisis económica que se les viene encima, se debe tener el máximo de responsabilidad, y en los meses que resta para su legalización y puesta en marcha, abrir caminos de contingencia, especialmente para nuestros pequeños y medianos productores, que en últimas son los que van a llevar del bulto, por el cúmulo de improvisaciones que se manejan al interior del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y demás instituciones Estatales encargadas de manejar las políticas de Comercio Internacional.

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