Por: Columnista invitado

Los ecuatorianos se van con honor

El camino de la selección vecina terminó.

El equipo dirigido por Reinaldo Rueda dio la pelea hasta el final, buscó el gol frente a una Francia renovada y poderosa, pero no lo encontró. Incluso con un hombre menos en el campo, tras la expulsión de la estrella Antonio Valencia, Ecuador hizo frente y se va del Mundial con la frente en alto, con honor, con cuatro puntos en el tercer lugar de un Grupo E, en el que Suiza hizo su trabajo al golear a Honduras y se sembró en octavos de final frente a Argentina.

Los seis cambios en la formación titular de Francia, al igual que sucedió con Colombia, refrescaron al equipo y ayudaron a darles descanso a los titulares para preparar el partido de octavos de final frente a Nigeria.

Sin embargo, quedó claro que una cosa es la Francia titular que goleó en sus dos primeros juegos y otra la suplente a la que Ecuador maniató y le impidió tener profundidad, lo que se sumó a la falta de definición de Benzema, Pogba y compañía, que no lograron vencer al arquero Alexánder Domínguez, la figura de este partido para Ecuador, que se jugó todo a morir o ganar para obtener la clasificación.

El cuadro dirigido por Rueda, a pesar de tener un hombre menos durante casi todo el segundo tiempo, dejó ver cosas interesantes que sustentaron su batalla hasta el último segundo; recuperó en su campo la pelota y contragolpeó rápido, aprovechando los espacios que dejó Francia en la defensa; además, mostró la mano del vallecaucano, pues a pesar de los ataques no perdió su orden defensivo.

Lamentablemente no le alcanzó. Tenía que vencer al favorito del grupo y uno de los candidatos al título, y el empate, que en otra situación hubiese sido casi una gesta, sabe a poco. Ecuador se convierte así en el único suramericano que no logró su tiquete para octavos de final, se despidió con honor, pero se despidió.

Tal vez otra hubiese sido la historia si en el primer partido Suiza no le hubiese robado ese valioso punto en el último segundo del juego, pero de nada vale llorar sobre la leche derramada. Ahora hay que ver qué pasa con el proceso de Rueda frente a los vecinos, los mismos a los que devolvió a un Mundial, lo que nunca será poco.

 

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