Por: Antonio Casale

Los equipos ingleses

Hasta hace poco tiempo, la Champions no era prioritaria para los equipos ingleses. Allá siempre ha sido y será la Premier el primer objetivo. Tradicionalmente son cinco o seis equipos peleando intensamente por el título de una competición que fácilmente es la más emocionante del mundo. No solamente por su vocación ofensiva natural, sino porque los árbitros dejan jugar y los futbolistas les corresponden no cortando el ritmo de juego con pérdidas innecesarias de tiempo.

Es un lugar del mundo en el que se hace lo correcto por encima de lo necesario. Todos saben que hacen parte de un espectáculo reconocido mundialmente por mantener la emoción al límite, y asumen su rol. La competición interna es tan buena que no necesitaban más.

Pero con la nueva negociación de los derechos de televisión que repartió sus primeros dividendos en el verano pasado, los equipos ingleses pasaron a tener las nóminas más costosas del planeta y eso conlleva obligaciones adicionales que pasan por la Champions.

No solamente el dinero ha hecho a los equipos de ese país más competitivos. Hasta hace relativamente poco eran verticales, propositivos y fuertes en el juego aéreo, pero ingenuos en defensa, desequilibrados y vulnerables. La llegada de entrenadores como José Mourinho, Pep Guardiola, Mauricio Pochettino y Antonio Conte ha supuesto una evolución táctica que ya marca diferencias en todo el mundo. En este sentido, ellos también se han tenido que adaptar a las tradiciones inglesas y terminaron produciendo modelos distintos a los que habían exhibido en otros países. Son equilibrados pero veloces.

Al otro lado de la vereda están los españoles, protagonistas y dominadores de la Champions en los últimos tiempos, que han visto cómo el Atlético de Madrid se ha tenido que ir a la Europa League, eliminado en fase de grupos. El Sevilla no parte como favorito en octavos. Real Madrid y Barcelona dejan más dudas que certezas en el comienzo de temporada y no van a tener fácil mantener su supremacía. Ni sus nóminas ni su fútbol gobiernan con la autoridad de antes el escenario europeo.

Inglaterra, además, se puso las pilas con sus selecciones. A pesar de que, con excepción del Tottenham, los principales equipos están integrados en su mayoría por extranjeros, trabajan muy bien la base. Este año quedaron campeones de los mundiales sub-17 y sub-20. Pronto volverán a ser protagonistas en mayores.

Los ingleses van en serio por el trono del fútbol europeo. No son tan organizados como los alemanes ni tan cálidos como los españoles. Tampoco son tan intensos como los italianos. Pero sus inquebrantables tradiciones hoy están respaldadas con una estrategia clara y la chequera más poderosa del mundo, la de la Premier League.

 

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