Por: Mauricio Botero Caicedo

Los españoles no giraron a la izquierda

Es un error afirmar que los españoles giraron hacia la izquierda en las elecciones pasadas. La realidad es que los tres partidos de derecha (que cometieron el error de haberse dividido en tres, Partido Popular-PP, Ciudadanos y Vox) sacaron más votos que la izquierda, pero por el sistema de reparto electoral los partidos de izquierda han obtenido bastantes más escaños en el Congreso. Sin la menor duda, el grupo más damnificado fue el PP, que se dejó arrebatar los votos del centro, por Ciudadanos, y los de derecha nacionalista, por Vox, obteniendo resultados desastrosos en el País Vasco como en Cataluña. Hay, sin embargo, dos aspectos en las pasadas elecciones en España para tener en cuenta: la primera es que hubo más de un millón de votantes nuevos, todos ellos jóvenes y de los cuales solo una pequeñísima parte habría votado por la derecha. La segunda es que prácticamente todos los partidos independentistas han aumentado su presencia en el parlamento nacional: Bildu, Esquerra Republicana de Cataluña, PNV; incluso el partido del prófugo Carles Puigdemont, al que se pronosticaba un rotundo fracaso.

Con quién, entre la izquierda radical de Podemos, Ciudadanos y los independentistas, Sánchez irá a formar gobierno es difícil vaticinar. Sospecho que Ciudadanos es su mejor opción. Pero no solo es la mejor, sino posiblemente la única racional. Pactar con los independentistas es acercar a España al precipicio de la fragmentación como nación. Pretender que los independentistas no van a exigir concesiones es una quimera, y esas condiciones, casi con certeza, implican hacerles la venia a sus ambiciones secesionistas.

Por otra parte, pactar con Podemos entraña formar una coalición con la extrema izquierda. Podemos, entre otras pretensiones, quiere delimitar qué parte de la deuda externa puede ser considerada ilegítima para declarar su impago y actuar contra los responsables. La plataforma económica de Podemos incluye reconocer la vivienda como un derecho, abriéndoles espacio a los Okupas para que, protegidos por la ley, no tengan que desalojar las viviendas que ilegalmente han ocupado, y derogar prácticamente la totalidad de los tratados de libre comercio que ha firmado España.

Sánchez debe entender que el PSOE es un partido de centroizquierda y que Ciudadanos es un partido de centroderecha. En el centro hay muchas más coincidencias que las que puede tener el PSOE con unos independentistas a los que nada les importa fuera de sus mezquinos intereses regionales, y unos marxistas radicales que en esencia buscan el cambio de fondo en el modelo político, económico y social.

Por otra parte, Enrique Santiago, el secretario general del Partido Comunista de España, llegó al Parlamento con la coalición electoral de Izquierda Unida, Podemos y el Partido Comunista. Santiago fue el abogado de las Farc que, mientras la aturdida Comisión de Paz miraba con ojos bovinos, arrodilló al Gobierno y le impuso en el Acuerdo de Paz lo que le dio la gana.

Lo que ocurrió en España en estas elecciones trae a colación el amargo recuerdo de cómo un personaje tan mediocre como Gustavo Petro, a causa de la división entre los candidatos de centroderecha, se alzó con la Alcaldía de Bogotá en el 2011, habiendo obtenido escasamente el 30 % de los votos.

Apostilla: que el Día de Trabajo se celebre descansando tiene tanta sindéresis como que el Día de la Salud se celebre enfermándose.

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