Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Los favores de Trump

La intención del presidente Trump de retirar a los Estados Unidos del Acuerdo de París ha generado, en todo el mundo, una fuerte y positiva reacción a favor de las acciones que disminuyen las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y una reacción contraria a Trump y su decreciente grupo de cómplices. Muchos gobiernos, empresas y organizaciones sociales —a lo largo y ancho de todo el mundo, incluso en el interior de Estados Unidos— se han manifestado contrarios a la intención de Trump.

Este acuerdo ya entró en vigor, habiendo sido aprobado y firmado por 194 países y ratificado por 147 países. Es un gran esfuerzo y un compromiso serio por salvar un bien común, indispensable para todos: el mundo. Por ello resulta agresivo para todos los habitantes del planeta, incluidos los norteamericanos, que Trump pretenda retirar del Acuerdo de París a su país, que emite el 14 % del total de los GEI. La controversia está viva en Estados Unidos y en todo el mundo.

En Estados Unidos, mientras empresas vinculadas a la extracción de carbón, como Murray Energy Corp. (la mayor empresa carbonífera) y Peabody Energy Corp., manifestaron su agrado con la decisión de Trump y argumentaron a su favor; muchas otras, de campos tan diversos como Microsoft Corp., Goldman Sachs Group Inc., General Electric Co., Ford Motor Co., Dow Chemical Co. y Google, entre otras, han manifestado su descontento y han anunciado que seguirán con sus planes de reconversión tecnológica para generar una menor huella de carbón. Incluso la Exxon Mobile Corp., la mayor empresa petrolera de EE. UU., declaró que está a favor de continuar con la implementación del Acuerdo de París.

American Electric Power Co., una de las grandes empresas de servicios públicos de EE. UU., como muchas otras empresas proveedoras de energía, se ha ido desplazando del carbón al uso de gas, viento y sol como fuentes generadoras, pues esto genera mayor fidelidad entre sus clientes, y porque la generación de energías de origen solar y eólico es cada vez más económica.

Dentro de los términos normales de la diplomacia internacional, la voluntad de Trump sólo podrá hacerse efectiva en noviembre del 2019, y debe ser ratificada en el 2020. Sin embargo, hay una forma más abrupta y expedita: que Estados Unidos se retire del Convenio Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC en inglés), lo cual llevaría 12 meses. De cualquier manera, en ninguno de los dos procesos Trump lo define todo.

China, que emite el 25 % de los GEI, y la Unión Europea, que emite el 10 %, están firmes en su compromiso de reducir emisiones y adelantar programas de investigación y apoyo para que el mundo pueda beneficiarse del uso de tecnologías limpias.

Según el presidente Santos, Colombia sigue firme. Sin embargo, para nuestro país, la cooperación bilateral de Estados Unidos en esta materia de cambio climático, que en tiempos de Obama era importante, ahora se reduce a cero. Hay que buscar apoyo en otros cooperantes y esto exige que el Gobierno tome medidas más coherentes para disminuir emisiones de GEI en el campo energético y el agrícola. Todos somos responsables del calentamiento global y todos aportamos en una u otra dirección.

 

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