Por: Manuel Drezner

Los filmes del pasado

Un colaborador llamado Juan Pablo González escribió hace unos días, en la interesante Columna del Lector de este diario, un panegírico al cine de ayer. Aunque adoptó una posición radical en el sentido de declarar que trataría de no ver películas producidas después de 1979, lo que dijo tiene mucho sentido, ya que analiza las tendencias del cine de hoy y transcribe la interesante estadística acerca de las calificaciones que por votación han hecho centenares de críticos sobre las mejores películas de la historia y muestra que ellos sólo incluyen, entre el centenar elegido, únicamente diez hechas en este siglo. Claro que una mente matemática diría que el cine tiene más de cien años, y si ya en los escasos diecisiete del siglo XXI está el diez por ciento de las grandes cintas, no le ha ido tan mal al cine de hoy.

Lo cierto, sin embargo, es que sí son muchos los amantes del cine que consideran que el de nuestros días tiene una tendencia excesiva a la violencia; que se han abandonado los argumentos y estos han sido reemplazados por alardes técnicos, y que además el cine de nuestros días tiene una alarmante ausencia de humor, el cual brilla por su ausencia en la mayor parte de los filmes contemporáneos. Eso ha hecho que cada vez más haya una inmensa minoría que gravita hacia el cine clásico, en el cual encuentran muchos de los valores que ignoran los productores de estos tiempos. Claro está que el cine, al igual que cualquier arte que se respete, ha evolucionado y no se puede pedir que se vuelva a los métodos y técnicas de ayer. Sin embargo, es igualmente cierto que el cine aún no ha podido hallar un camino que muestre que se ha logrado un contenido con tendencias donde se note el avance de los conceptos artísticos. Lo que hay es una serie de películas aisladas de mérito y una inmensa cantidad de la cual se puede tener la triste confianza que nadie las recordará mañana, así hayan ganado toda clase de premios y hayan sido un gran éxito de público.

Afortunadamente, los amantes del cine tienen a su alcance la posibilidad de ver en videos todo ese cine clásico de ayer que tiene tantos valores como se quieran encontrar. Muchas de esas cintas son en blanco y negro y hay quienes misteriosamente se niegan a ver películas que no sean en colores, así el cine jamás haya podido lograr reproducir el verdadero cromatismo de la naturaleza. Pero ver que ya hay personas de criterio, como el autor de la columna a que hago referencia, que escriben sobre la forma como el cine no ha progresado sino que en muchas ocasiones se ha quedado estancado es gratificante.

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