Por: Weildler Guerra

Los frutos del desierto

En tiempos recientes las noticias registradas por diversos medios de comunicación nacionales sobre La Guajira son cada vez más alarmantes. Las prolongadas sequías, los efectos devastadores de la desnutrición infantil, el desabastecimiento de alimentos son las imágenes que se graban entre los ciudadanos del resto de Colombia acerca de un territorio social y ambientalmente complejo, difícil de definir y fijar con precisión.

La indignación que motiva las distintas notas fortalece los estereotipos y prejuicios que el centro del país tiene sobre La Guajira y deja poco espacio a la indagación fundamentada sobre sus problemas. Algunas notas son una especie de buscapiés emocionales que reducen el tema de la desnutrición y la seguridad alimentaria a un simple problema de corrupción administrativa. Lo cierto es que, aunque existan irregularidades en los programas oficiales, el problema de la desnutrición infantil wayuu tiene múltiples causas y entre ellas se encuentra la progresiva desconexión entre el sistema alimentario tradicional y el territorio. La creciente dependencia del mercado y no del entorno, el deterioro ambiental, la pérdida de áreas territoriales, la evidente crisis de la economía tradicional y el cambio en los patrones de consumo han minado la relativa autonomía alimentaria de la población indígena.

Por lo anteriormente expuesto es grata la publicación del libro Alimentación, cocina y uso de las especies silvestres en La Guajira. Esta obra es una importante contribución para entender las distintas formas de conceptualización e interacción que establecen los habitantes de la península con sus plantas nativas. El trabajo parte de una firme valoración del conocimiento indígena y no se limita a la simple recolección de las taxonomías nativas y sus equivalentes occidentales sino que se extiende al lugar que los indígenas otorgan a muchas de estas especies en el conjunto mítico. Este aspecto de la relación con las plantas es relevante y no se circunscribe a un mero sentido utilitario pues en diversos relatos algunas de estas plantas son consideradas como personas.

El libro incorpora además la descripción de las técnicas de preparación de cada una de estas especies, su aprovechamiento estacional y los diversos usos, que incluyen su empleo medicinal. Actualmente algunas prácticas tradicionales de recolección, preparación y consumo de alimentos con alto contenido de proteínas, como los derivados del árbol del trupillo y otras especies nativas, han caído en desuso. Sin embargo, gran parte de ese conocimiento subsiste hoy en la mente y en las manos de hombres y mujeres indígenas.

Es importante que el país conozca esta obra fruto de una dedicada labor del antropólogo guajiro Otto Vergara y cuya publicación se hizo en asocio con el Ministerio de Cultura. Es de suma importancia mostrar cómo los conocimientos vinculados al sistema alimentario tradicional expresan la relación con el contexto ecológico y nos muestran la gran diversidad de recursos que ofrece el desierto. Estimular la investigación y valoración de las prácticas de aprovechamiento de las especies nativas es una herramienta importante para la seguridad alimentaria de regiones como La Guajira y al mismo tiempo es coherente con la política que considera estos conocimientos como uno de los pilares del patrimonio cultural inmaterial de Colombia.

 

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