Por: Iván Mejía Álvarez

Los histéricos

Alguna vez Jorge Correa, ex presidente de la Dimayor, acuñó aquella famosa frase del “septiembre negro” en el fútbol colombiano. En ese mes, sucedía de todo en materia de arbitrajes, violencia física verbal, intemperancia absoluta.

Pues los tiempos han cambiado y ahora tendría que hablarse de agosto negro. Apenas van corridas tres fechas de la Copa Mustang y los más peligrosos síndromes del  descuadre emocional afloraron en la tercera jornada y el saldo es lamentable; 13 expulsados, enfrentamientos entre barristas de Bucaramanga y Nacional, decomiso masivo de armas y droga en los buses que transportaron a los hinchas del América; técnico que sale a pelearse a puñetazos con la afición, técnico que en la rueda de prensa se sale de casillas e intimida y maltrata a quienes no vieron en la cancha lo que tan sólo el “sí vio” en la cancha; técnico que amenaza a los jueces para el futuro y anuncia que un árbitro no volverá a pitar.

Y apenas corren los primeros días de agosto, mejor no imaginarse, de continuar la escalada violenta, lo que será la final de la Copa Mustang II, lo que será la última quincena de septiembre cuando un punto puede decidir el entrar o salir de las finales.

Poco le duró a Hernán Darío Gómez la sonrisa y el buen talante con que llegó a Bogotá. En pocos días se ha ido transformando y el corderito pascual de hace un mes, empieza a mostrar los afilados colmillos que ya se le conocieron en la selección de Colombia. Un periodista habló de un “Santa Fe gris” y mereció imprecaciones por aquella frase y el mensaje de siempre: no saben, no tienen cultura táctica, no entienden de fútbol, el periodismo y los hinchas. Como cuando dijo que en Manizales sólo sabían de toros porque silbaron la selección. No hay respeto por las opiniones ajenas y tan sólo vale “su verdad”. Otra vez, ¿más de lo mismo? ¡Uff, qué pereza!

No puede aceptarse bajo ninguna premisa que el pésimo ejemplo de Eduardo Pimentel insultando y agrediendo árbitros cada vez que se sintió maltratado sea tomado como regla por todos los técnicos. La cultura del grito, la violencia, la agresión verbal, no puede tener cabida si se quiere tener un fútbol en paz. Ahora, si la idea es darle oportunidad a todos los enemigos del fútbol para que cierren estadios y editorialicen cada ocho días contra el  fútbol, que sigan comportándose así, que ese es el camino para acabar con el juego.

No se necesita que sea septiembre pues ya desde agosto, en la tercera fecha, se está visualizando lo que será esto dentro de unas cuantas semanas. Por lo tanto, mensaje directo para Ramón Jessurum y los tribunales y comisiones correspondientes: mano firme y sanciones ejemplares para acabar con la histeria que ya invadió el torneo.

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2008-08-04T21:01:00-05:00

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