Por: Columnista invitado

Los hombres antimachismo viven más tiempo

Por: Mar Candela+

Prácticamente en todas las sociedades del mundo los hombres se mueren antes que las mujeres. Es un tema que  pocas personas quieren tratar. 

Marianne Legato, una especialista en medicina específica de género de la Universidad de Columbia, explicó en su libro ¿Por qué los hombres mueren  antes?, que en contra de la creencia popular de que los hombres son el sexo fuerte, la realidad es que desde niños son genéticamente y biológicamente más frágiles que las niñas.

Por ejemplo, los hombres son más propensos a tener trastornos de desarrollo. De hecho, por cada mujer con síndrome de Asperger hay 10 hombres con el mismo síndrome. Lo mismo ocurre con las depresiones y el suicidio. Aunque las mujeres son más propensas a tener tentativas de suicidio, la proporción de hombres suicidas a mujeres suicidas es de 4 a 1.

Cuando educamos a los niños, educamos a los futuros hombres. Programándolos  para que sean  fuertes no con la fuerza natural humana sino  más bien con la idea de que tienen una fuerza especial otorgada por el simple hecho de  no haber nacido con vagina. Esta programación conlleva a traumas, disociaciones en el comportamiento y depresiones que se van agravando en la edad adulta. Esa masculinidad, lejos de servir a los hombres, los está matando. Diversos estudios sugieren que los niños aprenden a ocultar sus sentimientos a partir de los tres años. No es que los niños dejen de sentir. Es que saben que sentir demasiado los convertirá en niñas y seguramente sus padres se enfaden porque "no hay nada peor que llorar como una niña". Los niños entran en contacto con sus padres y aprenden que la sociedad quiere que, como futuros hombres, no exterioricen emociones, ya que de ellas dependerá su supuesta virilidad.

Constantemente, el cerebro de los niños es bombardeado con los rasgos que se "deben" valorar de un hombre; rasgos como la fuerza, la gallardía, la protección o la independencia. Y precisamente estos rasgos acaban acortando la vida de los hombres.

Las investigadoras Diana Sánchez y María Himmelstein han realizado un estudio sobre cómo la programación del carácter  masculino desde estos mensajes están afectando a la salud de los hombres. Sus conclusiones, publicadas en las revistas científicas Preventive Medicine y The Journal of Health Psychology, sorprenden. Según las autoras, no hay ninguna condición fisiológica clara que haga que los hombres mueran antes, pero el hecho de que desde pequeños se les enseñe a no permitir ver su debilidad hace que en su vida adulta incluso les dé miedo quejarse en la consulta del médico. El estudio demostró que los hombres más masculinizados preferían que en una consulta les atendiera un médico hombre a una mujer;  no obstante, aun cuando eran atendidos por un hombre, les daba vergüenza mostrar sus dudas, miedos y debilidades ante ellos. 

La masculinidad tóxica es perjudicial primeramente  para los hombres, ya que no solamente les convierte en máquinas sexuales y violentas, con temor a la ternura, a la empatía y la vulnerabilidad, sino  que  los mata. Esa masculinidad les hace sentir que es preferible morirse antes que ser humanos y necesitar  apoyo y solidaridad.

La masculinidad reinventada, no como un modelo único sino como diversas posibilidades de masculinidad, no solo brindaría a los hombres espacios para expresarse y explorarse sin vergüenza  o miedo... No solo los liberaría de las ataduras enfermizas que le impuso el machismo, sino que les daría la oportunidad de vivir  más y mejor tiempo.

Ya es hora de pensar seriamente en  este tema. Ya es hora de pensar en cómo podemos   hace entender a los hombres que   pueden evitar una muerte prematura y violenta, o las enfermedades debilitadoras. Replanteando su masculinidad. 

* Ideóloga, Feminismo Artesanal 

 

 

 

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