Por: Roberto Esguerra Gutiérrez

Los hospitales universitarios

Los hospitales universitarios encarnan la esencia del saber médico, en ellos los estudiantes se deben formar en el profesionalismo y el humanitarismo propios de la profesión a la vez que aprenden la ciencia de curar a los enfermos.

Allí se debe generar conocimiento mediante la investigación y la experiencia práctica de todos los días. Pero lo más importante es que allí los pacientes encuentren la excelencia en la atención médica. Así se conjugan las tres características esenciales del hospital universitario moderno: docencia, investigación y servicio.

El paradigma de hospital universitario en el imaginario colombiano es el desaparecido Hospital San Juan de Dios de Bogotá, porque en él se formaron generaciones de médicos y constituyó la verdadera escuela médica nacional. Sin embargo, debe recalcarse también la importancia del Hospital San Vicente de Paúl de Medellín, pionero, entre otras cosas, de los trasplantes de órganos en nuestro medio y de algunas técnicas quirúrgicas a nivel mundial.

Lo que constituye la esencia de un hospital universitario es que su cuerpo médico y científico esté conformado por profesores. Naturalmente también hay estudiantes, circunstancia que en algunas personas produce resistencia porque erróneamente piensan que su presencia es perjudicial. Esto no corresponde a la realidad ya que es un hecho reconocido que la calidad de los hospitales universitarios es en general la más alta. Un buen ejemplo es el Hospital Johns Hopkins de Baltimore, Estados Unidos, que es considerado el hospital universitario por excelencia, pues fue allí donde nacieron las residencias para las especializaciones médicas. Este hospital, fundado en 1889, acaba de completar 21 años consecutivos siendo el primero en el ranking de los mejores hospitales de ese país.

Otro fantasma que ronda en la cabeza de mucha gente es el de que los hospitales universitarios son por regla general pobres y carentes de los recursos necesarios. Si bien esa fue la realidad en nuestro país, actualmente tenemos buenos ejemplos de lo contrario y eso nunca fue verdad en otras latitudes en donde, por el contrario, son estos los hospitales que tienen la tecnología más avanzada y disponen de los recursos necesarios para realizar investigación y generar conocimiento.

En Colombia hay instituciones que son dignas exponentes del hospital universitario moderno, entre ellas se pueden mencionar: el Hospital Universitario de la Fundación Santa Fe de Bogotá (tercero en el ranking de los mejores hospitales de América Latina), los hospitales San Ignacio y San José en Bogotá, el Evaristo García y la Fundación Valle del Lili en Cali y el ya mencionado San Vicente de Paúl de Medellín, que acaba de inaugurar su nueva sede en Rionegro, Antioquia, que cuenta con la tecnología más moderna y con unas instalaciones verdaderamente envidiables.

La Ley 1438 de 2011 en su Artículo 100, estableció los requisitos que debe cumplir un hospital para poder llamarse universitario a partir del primero de enero de 2016. Entre ellos se destaca el que no sólo debe estar habilitado sino también acreditado de acuerdo con el sistema de garantía de calidad. Vale la pena recordar que de los más de 1.500 hospitales colombianos apenas hay acreditados 23 y que ello implica, entre otras cosas, demostrar niveles superiores de calidad y garantizar una mayor seguridad en los procesos de atención a los pacientes.

El país debe preocuparse por sus hospitales universitarios y apoyarlos de manera decidida, ya que ellos constituyen el epicentro de cualquier sistema de salud. Porque resulta doloroso constatar que, desaparecido el San Juan de Dios, hoy la Universidad Nacional de Colombia no cuenta con un hospital universitario de las características descritas, que le permita formar a sus médicos y especialistas con los más altos estándares. 

 

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