Por: Mario Fernando Prado

Los indios terratenientes

ALGUIEN LE VA A TENER QUE PONER el tatequieto a las exigencias de los resguardos indígenas, que al paso que vamos se convertirán en los más grandes e ineptos terratenientes del Cauca.

Con un discurso entre mamerto y de mártires desposeídos de la tierra que supuestamente les pertenece desde hace 500 y más años, se han convertido en unos dictadores que terminan imponiendo su ley —que es autónoma de las leyes colombianas— y tienen chantajeado al estado de derecho a punta de invasiones, bloqueos de vías y destrozos de siembras y cultivos.

Los gobiernos, más que comprensivos y tolerantes, han sido bien cobardes con esta etnia que anda dividida, que perdió sus esencias ancestrales y que es hoy una república independiente burocratizada y, así no lo crean, millonaria.

Empeñados los resguardos en “recuperar” sus tierras, tienen al Gobierno acorralado. O les dan hectáreas y más hectáreas o arman las de San Quintín y todo para nada: ni cultivan la tierra ni la ponen a producir, y por eso vemos que grandes extensiones otrora con ganado y agricultura son hoy áridos rastrojos totalmente abandonados.

Por otro lado, tierra que reciben, zona que dañan, lo cual aprovechan para que papá Gobierno se las compre y engorde sus buches ante la mirada impávida de un campesinado que jamás ha recibido tantas bendiciones del Estado.

El Cauca entonces, lejos de salir del marasmo y el atraso que ha padecido pese a los diez presidentes allí nacidos, va de mal en peor en materia social. Cuando no regido por unos latifundistas medievales, es asfixiado por la guerrilla, y cuando no son los indígenas, con infiltrados de todos los pelambres, es la indiferencia nacional que no hace más que apagar incendios sin conciencia alguna de lo que está ayudando a fomentar: una república independiente, repito, dentro de un supuesto país de leyes.

Mientras tanto sigue la calma chicha: los resguardos esperando que el Gobierno les cumpla las promesas que no ha cumplido y el Gobierno esperando que los resguardos no comentan más desmanes. ¿Quién ganará este tire y afloje, y peor, quién lo perderá?

 

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