Los Juegos Olímpicos: un escenario de lucha social

El escenario de los Juegos Olímpicos no sólo ha sido un espacio deportivo, sino que también ha representado un espacio de grandes luchas sociales y políticas.

La delegación palestina durante la inauguración de los Juegos Olímpicos. EFE

Por ejemplo, en las olimpiadas de 1956 a raíz la guerra de Suez y la represión de la revolución húngara se generaron grandes boicots a los Olímpicos de Melbourne; el fallecido boxeador Muhammad Alí en 1960, después de haber ganado su medalla de oro, la arrojó al rio Ohio a raíz de la discriminación, motivo que también generó protestas de los atletas Tommie Smith y John Carlos en México-1968. O, por ejemplo, Montreal-1976, cuando el Comité Olímpico Internacional impidió la participación de varias delegaciones Sudafricanas en los juegos de verano debido a sus políticas de apartheid, discriminación, segregación y represión contra los pueblos nativos en Sudáfrica. 

Por lo anterior no es raro que mientras se desarrolla Rio-2016, los brasileros protesten por la crisis política y económica, debido a su descontento con el golpe de Estado parlamentario y la complicidad de las instituciones brasileras. Sin embargo, esta no ha sido la única lucha social en los presentes Olimpiadas. En el 2015 más de 30 organizaciones sociales y activistas brasileros de diversas corrientes políticas, ideológicas y religiosas, iniciaron una campaña de boicot para que el gobierno de Brasil no contratara con la multinacional de seguridad Israelí International Security and Defense Systems (ISDS), empresa que ha desarrollado su tecnología a costa de la represión y genocidio del pueblo palestino. Finalmente después de meses de trabajo el gobierno brasilero decidió no ratificar el contrato con ISDS, gracias al llamado del movimiento de Boicot, Desinversión y Sanción (BDS) que lucha por los derechos humanos de la población palestina, y que tiene como objetivos el fin de la ocupación y colonización en palestina, el derecho al retorno de los palestinos desplazados y el establecimiento de igualdad de derechos hacia los palestinos que viven en Israel.

De igual manera, el escenario Rio – 2016 aún deja un sin sabor, pues aún no ha generado el interés y visibilidad de la importancia de los derechos humanos de los palestinos, quienes participaron por primera vez hace 20 años, volviendo a participar en este certamen con seis deportistas, afrontando los estragos de la ocupación hasta el último momento, ya que Gobierno de Israel impidió la participación del deportista Issam Qishta mediante la negación de su salida de Gaza, como también ha retenido los uniformes de las delegaciones palestinas entorpeciendo su participación. En el 2018 el pueblo palestino cumplirá 70 años de ocupación y apartheid, como también 10 años de bloqueo a Gaza, es por esto que el llamado al boicot sigue vivo.

 

 

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