Por: Iván Mejía Álvarez

Los karmas criollos

Resulta curioso y sorprendente que los dos mejores partidos que ha jugado Colombia en el ciclo de Gómez como director técnico hayan sido contra dos equipos realmente importantes como España, la actual campeona del mundo, y Argentina, con el mejor jugador del mundo en sus filas.

Pareciera un karma jugar mal contra los chicos y jugar bien contra los grandes, lo que indica una notable irregularidad y que el equipo como tal tiene altos y bajos en su tarea mental, concentración, intensidad, actitud. Nada que ver con la parte técnica, pues jugar bien contra los poderosos indica que sí hay condiciones y que cuando se meten en el cuento y se lo creen, el seleccionado puede sacar lo mejor de sí mismo.

A España se le perdonó la vida. Dolió, entonces, el injusto resultado como duele ahora, y mucho, no haber aprovechado la notable superioridad táctica ante Argentina, a la que el equipo nacional hizo ver mal, realmente muy mal, al desengancharle las conexiones ofensivas, eliminar a Messi, cercenar las pequeñas sociedades y esperarla con un muy inteligente derrotero táctico en el que la figura del 4-1-4-1 tuvo gran importancia.

Gómez consiguió, lo mismo que Quinteros, el técnico de Bolivia, algo que ni el mismo Mourinho, técnico del Real Madrid, había logrado: parar a Messi sin levantarlo, sin golpearlo, sin coserlo a zapato. El escalonamiento de marcas, con Sánchez recibiéndolo en el borde del área cuando el argentino había logrado superar la dupla Guarín-Aguilar, fue bien pensado y mejor ejecutado.

A los otros, el enredado y barullero Tévez y a Lavezzi los desconectó el propio técnico Batista al inventarles unos puestos en los que difícilmente puedan jugar.

Lo mejor de Colombia, al igual que aquel día frente a España, es que tuvo desdoblamiento, funcionó el chip de la transición, logró voltear el casete y aparecer en ataque con ocho posibilidades claras de gol, algunas producto de errores defensivos rivales, otras como consecuencia de buenos robos de balón al presionar la salida desde el fondo y algunas elaboradas con velocidad e inteligencia.

Volvió a fallar la finalización, algo muy grave, pero que las opciones estuvieron allí y que Colombia le perdonó la vida a Argentina. Meterla es el karma mayor.

Ahora viene Bolivia, a la que hay que ganarle para ser primeros del grupo. ¿Se jugará como contra España o Argentina o volverá a ser el equipo de México, Senegal y Costa Rica?

 

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