Por: Paloma Valencia Laserna

Los legados de las elecciones en le Peru: raza y prestigio

San Martín decía en 1821 que con la independencia se resolvería el problema racial del Perú; ya no serían más indios: serían peruanos.

Aún así el voto universal en el Perú sólo se otorgó en 1978, cuando los analfabetas tuvieron derecho a participar. A pesar de ello en el censo de 1981 se detectó que había 2 millones de personas indocumentadas, sin derecho al voto; en su mayoría indios y campesinos que en general no hablaban español correctamente.


El problema racial en el Peru es muy serio. Las conclusiones de la Comisión de la Verdad sobre el conflicto armado con Sendero Luminoso entre1980 y 1990 son alarmantes y muestran el componente racial. Murieron 69.280 mil peruanos y hubo 9 mil desapariciones. El 68% eran analfabetas o tenían primaria incompleta, 79% vivían en zonas rurales, y la más impresionante es que 75% eran quechuahablantes o tenían otra lengua indígena. Sendero Luminosos además esclavizó 5000 indígenas, entre 30 y 40 comunidades desaparecieron, y más de 10 mil indígenas fueron obligados a desplazarse.


Levrad-Meyer mostró que durante el inicio de los años 80 las comunidades pobres tanto rurales como urbanas votaban en un 80% por programas de izquierda. A partir del conflicto armando, las zonas rurales cambiaron, fue su voto el que le dio la victoria a Fujimori sobre Vargas Llosa. En los 90 esas zonas apoyaron a Toledo, por su ascendencia indígena. En las elecciones pasadas Ollanta Humala ganó con más del 70 % de los votos en los cinco departamentos más pobres del Perú, con mayor población indígena, porque su proyecto tenía un componente étnico claro.


Ollanta Humala fue derrotado por García por sus vínculos con Chávez y el miedo a un gobierno de izquierda. Ese temor surgió del gobierno que hiciera antes García, con tendencia a la estatización y los programas asistenciales, y que terminó muy desprestigiado por escándalos de corrupción; fue remplazado por el nuevo García que pasó a ser un gobernante convencido del mercado, con políticas de corte liberal. El Perú tuvo buenos años económicos, pues el valor de las materias primas ha sido muy alto.


En esta campaña Humala fue más cuidadoso. Chávez ha estado a raya y las vinculaciones con los partidos de izquierda del Brazil le dieron prestigio. Sus adeptos más importantes siguen en la Sierra donde se agrupan la mayoría de los indígenas. Ganó en los departamentos del sur y el centro; y los tintes étnicos de su proyecto son los más llamativos. Keyko por su parte, puede aparecer como una opción que garantiza la continuidad de los políticas de libre mercado. Su labor como congresista, a la que fue elegida con la más alta votación que obtuviera un parlamentario, no fue sobresaliente, y su parca asistencia fue muy criticada. Ella encarna a Fujimori, que por los resultados electorales, podemos decir que continua teniendo prestigio. Plantea Keyko el problema de la legitimidad de un líder popular al cual la justicia ha sancionado.


El próximo 5 de junio será la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en el Perú, entre Ollanta Humala y Keyko Fujimori; ¿triunfará un proyecto de izquierda con tintes étnicos e o el prestigio de un líder detenido por la justicia?

 

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