Por: Iván Mejía Álvarez

Los ‘microciclos’

Carlos Bilardo tomaba un avión y se presentaba en Madrid, Milán, Roma o donde fuera. Agarraba uno, dos o más jugadores y entrenaba con ellos durante dos días. Así fue, recordaba recientemente, como encontró que José Luis Brown era el modelo de líbero que pretendía para su selección.

Vaya uno a saber si ese tipo de entrenamientos y esa manera de trabajar le hubiera servido de algo si no contaba con el genio y el talento de Diego Maradona en los momentos claves del Mundial de México 86.

Mucho más práctico, menos expuesto al “trabajo” –algunos dicen que es un vago y que sólo vive pensando en el amarillo y en el cigarro–, el técnico Alfio Basile pregonó recientemente con su vozarrón aguardientoso: “Pamplinas, eso del trabajo con las selecciones son mentiras. Los seleccionadores somos tan sólo eso, unos señores que intentamos acertar en la selección de los jugadores. Lo máximo que puedo hacer es citar un jugador en mi oficina, hacerle unos diagramitas de cómo quiero que se mueva en el campo y listo. No hay tiempo, no me vengan con cuentos de que con una práctica ya hiciste un jugador diferente”.

El tema viene a colación con motivo del trabajo que el técnico de la selección nacional Jorge Luis Pinto hizo en Rionegro durante la presente semana, en uno de sus “microciclos” a los que sólo convoca jugadores del país.

El actual seleccionador, se ha dicho hasta la saciedad, es un hombre inquieto y le gusta trabajar, se aburre al estar sentado en un escritorio y tiene mucha más alma de técnico de club que de técnico nacional. A Pinto le gusta el diario vivir, el contacto permanente, el poder instrumentar en el campo en el día a día sus referencias tácticas. Eso es una cosa. La otra, bien diferente, es saber si eso sirve o no sirve. Por supuesto, Pinto defenderá su patrón de trabajo, pero uno tiene todo el derecho a interrogarse sobre la conveniencia de su método y sus ecos positivos en los jugadores.

Esta semana, por ejemplo, sacó a muchos hombres claves de sus equipos en la llamada “semana de los clásicos”, futbolistas que podrían hasta perder su lugar en las formaciones del sábado y domingo por no haber practicado con la titular de su escuadra local.

Lamentablemente para Pinto, la experiencia hasta ahora indica que la mayoría de los jugadores que llama a los microciclos, después son ignorados en las convocatorias oficiales de los partidos y que a esos encuentros llama a los internacionales que no han realizado sus “microciclos”, lo que en plata blanca es un atentado a la filosofía de los cortos circuitos de trabajo.

Es plausible que el técnico nacional haya convocado a jugadores como Stalin Motta, Paulo César Arango o Giovanni Moreno, quienes vienen presentando un gran nivel en la Copa Mustang. Sin embargo, también queda la duda si mañana por dos entrenamientos son definitivamente descartados y Pinto se sale por la tangente con “ya lo vi, ya lo observé y no me gusta...”, que ya le ha aplicado a otros jugadores. Dos medios entrenamientos no pueden ser la panacea ni la última palabra.

Definitivamente, es meritorio su intento de mostrar que trabaja y quiere estar al día en todos los detalles, pero la validez de los “microciclos” está en entredicho.

Estoy más cerca de Basile, quien dice que “eso es un verso y una mentira”, que de Bilardo entrenando en cualquier lugar del mundo.

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2008-03-19T17:40:34-05:00

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