Por: Andrés Marocco

Los mismos actores

A pocos días del inicio del torneo Finalización y antes de que nos hagamos la misma reflexión típica que ojalá no llegue, de si el campeonato está nivelado por lo bajo apenas se apriete, hay que partir de la base de que no hay refuerzos que llamen la atención. Esto es lo que hay, es nuestra realidad.

Los pudientes, porque acá no hay ricos, mercaron como la clase media baja, es decir, sin arriesgar demasiado, con mesura, y los pobres siguieron fiando y apostándole a que la arepa al final aparezca.

Nacional se aventura en la consolidación de nuevas figuras como Giovanny Moreno, quien hasta ahora pinta bien, pero que apenas va a recibir la alternativa en una plaza difícil. Lo mismo que Palomino y Rentería, pero no ha encontrado aún ese nombre que su hinchada esperaba tener en sus filas.

Millos logró al fin que llegara Hurtado, que si juega como en su selección será importante y con Córdoba y Rodríguez espera romper su mala costumbre de los últimos años de ver la final por TV. Sus seguidores también querían un apellido que los pusiera a soñar pero tampoco ha llegado aún.

Santa Fe  opta por la continuidad en su nómina y le bastó con los pergaminos de El Bolillo, que no se quiere comprometer con título por ahora. América no trajo nada, el DIM de Sachi no se mueve mucho; Júnior repatrió a Arzuaga y asistido por Giovanny Hernández, quien debe un semestre, piensa salir corriendo del descenso.

Entre los de las clases menos favorecidas, se crearon muchas expectativas por los lados del Pereira, por la contratación del técnico Suárez, pero no llegaron los jugadores que pidió. Bucaramanga, Huila, Tolima, Quindío, Pasto y la pobre viejecita del cuento, el Cali, que tiene todo para el éxito pero no quiere darse cuenta, parecen armados por el enemigo. Parecen salvar la papeleta el campeón Chicó, que logró mantener seis meses más a su figura Caneo; el Cúcuta, que perdió a Macnelly, pero se quedó con Urbano y Cabrera.

Equidad  y el Caldas, que pescó en río revuelto y agarró lo mejor que los otros no quisieron retener. No existe la gran contratación, solamente una repartición de bienes obligada que tampoco es que sea terrible, sino que nos deja a todos a las puertas de ver otra película que puede ser exitosa, pero con los mismos actores de reparto y sin grandes estrellas.

 

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