Los nuevos derechos humanos

Noticias destacadas de Opinión

El futuro será el origen. May Posse
No recordaba que hoy es el Día del Maestro. Habrá que darle las más entusiastas y conmovidas felicitaciones a la Maestra Pandemia, que es la que nos está dando sopa, seco y todas las lecciones que no habíamos querido aprender. Ya se ha convertido en un lugar común afirmar que esto que nos está pasando es un castigo de la Pacha Mama por todas las afrentas y heridas que le hemos infligido. Reprimenda o no, lo que sí ha evidenciado, con lupa despiadada, son todas las inequidades, infamias e ”injusticias consagradas del mundo” con las que habíamos convivido desde siempre con pasmosa indiferencia. 

Hoy el New York Times nos trae un revelador e inquietante artículo de Binyamin Appelbaum, miembro de su consejo editorial, sobre los destechados en los EE. UU., los homeless, los indigentes, les désespérés (como los llamó Jacques Brel / Nina Simone),  los S.D.F. (los “sin domicilio fijo”) como los llama sinuosamente “la lengua de madera” francesa, o los desechables, como los llamamos en Colombia con nuestra lengua en carne viva. Appelbaum afirma en su columna que las ciudades americanas podrían albergar a todos estos seres humanos, si así se lo propusieran: esta crisis de los-sin-techo americanos es un síntoma, a la vez, de su riqueza y de su indiferencia. Los habitantes de la nación más rica del planeta han terminado por aceptar que la situación de estas personas es apenas un dato triste y ‘normal’. Apartamos la mirada y “caminamos por donde muchos duermen”, dice Appelbaum. Pasamos por encima de ellos...sin verlos, sin sentirlos. 

Y trae el articulista el ejemplo de Japón y de Finlandia, que han decidido enfrentar este asunto del derecho a la vivienda como un derecho humano. Y es exactamente eso lo que hoy en día la Maestra Pandemia nos está señalando: los nuevos derechos humanos. Y a riesgo de ser tachado de iluso, utópico, desfasado, comunista, lunático...que sé yo...quisiera enumerar algunos de esos nuevos derechos que, a mi juicio, si no están garantizados para todos, no vale la pena continuar con esta aventura.

⁃ Derecho universal y gratuito a la SALUD para todos (incluyendo por supuesto - y en primer lugar - a la tan anhelada vacuna contra el COVID-19, tan pronto como sea una realidad).

⁃ Derecho universal y gratuito al AGUA...si ni siquiera una gran porción de la Humanidad puede lavarse las manos para evitar el contagio, de qué reglas de prevención y responsabilidad humana estamos hablando...

⁃ Derecho universal y gratuito a los ALIMENTOS y frutos de la tierra. Comer, nutrirse, alimentarse bien no puede seguir siendo un lujo de unos cuantos...

⁃ Derecho gratuito y universal a las manifestaciones y productos más sofisticados y excelsos del ARTE y de la CULTURA

⁃ Derecho a una EDUCACIÓN universal y gratuita de óptima calidad para todos. Y esto me lleva, por supuesto, a esa herramienta democratizadora y poderosa a la que todos debemos tener acceso ilimitado, gratuito y universal YA: el (la) INTERNET. Ni la educación ni el internet pueden seguir siendo un negocio. Por medio de este útil tecnológico Harvard puede llegar al Amazonas y el conocimiento ancestral y sagrado del Amazonas puede llegar a Harvard. 

Hoy el Colegio del Cuerpo está también reinventándose (otra horrible palabra de moda)... Clases de danza (cuerpo que suda, que vibra, que necesita el contacto del otro cuerpo para ser) debemos impartirlas a través del internet: danza virtual, sin carne, sin olor, sin dolor.... Esa es la realidad innegable que nos devora hoy: espectáculos virtuales, deportes virtuales, clases y conferencias virtuales, fiestas y celebraciones virtuales. Si debemos aceptar que esto es y será así por un buen tiempo... pues que se nos den las herramientas y las condiciones para que se haga de la mejor forma y no sólo a quienes pueden pagar fibra óptica, banda ancha y otros privilegios cibernéticos inadmisibles en esta época aciaga e inédita para la humanidad.  

Comparte en redes: