Por: Cartas de los lectores

Los peligros del glifosato

Un informe publicado este 11 de mayo (Polémica en el Bajo Cauca antioqueño por efectos del glifosato), suscrito por el señor Ricardo León Cruz Baena, pregunta: "¿Qué tan nocivo es el glifosato?".

La respuesta: “Al parecer, las investigaciones realizadas al respecto no arrojan las claridades suficientes”. Más adelante se cita un estudio realizado en 2005 que “determinó que la mezcla del fungicida (sic) utilizado por las autoridades colombianas para la aspersión en cultivos de hoja de coca representa un nivel bajo o nulo de riesgo para la salud humana”. Resulta, por lo menos, sorprendente que a estas alturas todavía se sigan planteando interrogantes sobre la reconocida toxicidad del famoso herbicida (no es un fungicida, éstos se utilizan en el control de hongos)

Sobre el tema, El Espectador publicó una nota de mi autoría en agosto 27 de 2001 en la que citaba diez artículos científicos y otras referencias que pocas dudas dejan sobre la peligrosidad del glifosato, tanto para seres humanos como para otras especies.

Personalmente presenté en 1994 los resultados de estudios que adelantamos en laboratorios del Inderena con peces. En estos ensayos se comprobó que el glifosato “es tóxico para la especie evaluada, con tendencia a ser altamente tóxico”. Estos resultados han sido confirmados por otros investigadores, con otras especies de peces (Universidad de Olsztyn, Polonia, junio 2000).

Las consecuencias de largo plazo en los seres humanos han sido establecidas por investigadores, como el profesor de biología molecular Gilles Eric Seralini, de la Universidad de Caen (Francia). El profesor Seralini concluye que “aun en dosis diluidas mil veces, los herbicidas Roundup estimulan la muerte de las células de embriones humanos, lo que podría provocar malformaciones, abortos, problemas hormonales, genitales o de reproducción, además de distintos tipos de cánceres” (ver Après nous le déluge? Gilles-Eric Séralini, Jean-Marie Pelt, 2006). El Roundup es la mezcla comercial que se aplica a los cultivos legales e ilegales. Este producto es más tóxico que el glifosato.

Es importante reiterar que desde 1993 Colombia acogió el principio de precaución en la Ley 99. Éste establece que “cuando exista peligro de daño grave e irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces para impedir la degradación del medio ambiente”. ¿No constituyen acaso estas y otras publicaciones argumentos suficientes para aplicar el principio de precaución para paralizar las insensatas fumigaciones?

 

Jairo Puente Brugés. Decano Facultad Química Ambiental, Universidad Santo Tomás. Bucaramanga.

 

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