Por: Antieditorial

Los problemas del “fracking”

Por Moisés Barón Cárdenas

Me veo en la obligación de escribir un antieditorial, basado en las siguientes razones:

1. Exponen ustedes la tesis del desabastecimiento de gas y petróleo como elemento de pérdida de la autosuficiencia energética y a renglón seguido señalan las implicaciones económicas para el país de tener que importar hidrocarburos.

2. Acuden ustedes de manera directa a las recomendaciones de la denominada comisión de expertos, y de las mismas resaltan dos aspectos, a saber: i) pilotos de investigación para obtener información y ii) licencia social.

Extrañamente, nada dice su editorial, en el ejercicio de un periodismo objetivo, veraz e imparcial, de los siguientes aspectos:

1. El informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, al cual Colombia está vinculado mediante el acuerdo de París-COP 21 y su obligatoriedad de cumplir los acuerdos internacionales, así como la decisión de dejar en el subsuelo porcentajes de petróleo, carbón y gas para alcanzar los presupuestos de carbono, disminuir los gases de efecto invernadero y evitar el incremento de la temperatura media global en más de 2 °C.

2. El informe de la Contraloría General de la Nación y sus controles de advertencia sobre los riesgos de implementar la técnica del fracking.

3. La suspensión del Decreto 3004 y la Resolución 90341 de marzo de 2014, por parte del Consejo de Estado.

4. El porcentaje de participación para el país de solo el 2 % en el nuevo modelo de contrato petrolero “de asociación moderna”.

5. La entrega de la producción de gas del país en las zonas de Sucre, Córdoba y La Guajira a los mercados de exportación.

6. La estimación de la tasa de retorno energético que hace del fracking en yacimientos no convencionales una mala propuesta para nuestra sociedad.

7. La amenaza que representa la interconexión de fallas naturales con las fracturas inducidas, que potencia el riesgo de contaminación de acuíferos subterráneos y superficiales.

8. La potencialidad de sismos por la reinyección de fluidos del flowback del fracturamiento que vendría a sumarse a nuestro segundo nudo sísmico de los Santos-Jordán, el cual solo es superado en sismicidad por Afganistán.

9. La potencialidad de contaminación por material radiactivo presente de manera natural en las lutitas, que al ser liberado con los ripios de perforación (un barril de ripio por cada metro de perforación de la roca lutita), lo cual, junto a los químicos del fracturamiento, plantea un grave riesgo a la salud pública.

Por último, con el mayor respeto y consideración debo decir que esta también es una decisión que deben tomar los pobladores de los denominados territorios de sacrificio, como el Magdalena Medio, es decir, son los ciudadanos a través de mecanismos constitucionales como la consulta popular los que deben decir si quieren o no el fracking en sus poblaciones, ya que la denominada licencia social a la que hoy la industria y el Gobierno vienen apelando no existe dentro de nuestro ordenamiento jurídico.

Hagamos la paz con la naturaleza y no revictimicemos a las comunidades que hoy nos proponemos trabajar por la transición energética.

 

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