Por: Eduardo Sarmiento

Los quebrantos de la economía

Cada cifra sobre la economía colombiana es peor que la anterior. Luego de que el Banco de la República revelara que se había equivocado en la proyección del crecimiento de la economía, después de que modificara de 3.6 a 3 %, en la última semana el tipo de cambio se disparó, el empleo siguió en índices negativos, la inflación se acerca a la meta superior y las exportaciones no paran de caer. El acelerado deterioro es el resultado de un monumental déficit estructural ocasionado por el cuantioso déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos y de la ineficacia de la política del Banco de la República para contrarrestar sus efectos sobre la actividad productiva. El país está pagando los errores del escenario económico que predominó en los últimos 30 años.

El gobierno ha desestimado esta verdad de a puño. En el primer año sus esfuerzos se orientaron a elevar los impuestos a los grupos medios, reducir los gravámenes a las empresas y reducir el déficit fiscal para reactivar la producción. La medida resultó peor que la enfermedad. La nueva proyección del Banco de la República quedó desvirtuada antes de ser publicada. La economía crecerá por debajo del año anterior.

El fracaso no conmovió al ministro de Hacienda. De acuerdo con el proyecto de presupuesto presentado para el año 2020, el error se repetirá. Ahora, el aumento de los ingresos tributarios se conseguirá con la venta de las empresas del estado, como Ecopetrol e ISA. Tal como lo mostré en la columna anterior, el aumento del gasto público financiado con TES se compensará con menor inversión privada, y más, con la aceleración de la devaluación.

La mayor devaluación del peso colombiano en la última semana con respecto al resto de monedas revela la fragilidad de la balanza de pagos. El cuantioso incremento del déficit en cuenta corriente, que pasó de 3.5 % del PIB a 4.5 % en el último año, es irresponsable. El tipo de cambio se mantiene con la colocación de intereses de los TES en varios puntos por encima de la tasa de interés de referencia del Banco de la República. El país queda al borde de la devaluación incierta. En la anarquía, las divergencias entre el ministerio de Hacienda y el Banco de la República se resuelven con tasas de interés y proyecciones distintas.

La economía está montada en la cartilla del FMI, que enseña que el crecimiento se determina por la tasa de interés y puede reactivarse con política fiscal aislada, está haciendo aguas. Durante cinco años sostuve que el deterioro creciente de la economía se originaba en el déficit en cuenta corriente. Está visto que el déficit en cuenta corriente en las dimensiones actuales induce a un exceso de ahorro que reduce el crecimiento económico; luego la reducción de la producción contrae el empleo, y para completar el aumento del desempleo reduce la demanda global y en particular la de la industria y la agricultura. Se configura un círculo vicioso en que el crecimiento económico genera una ampliación del déficit en cuenta corriente que lo contrae.

La economía opera con una demanda deficiente que está arrasando el sistema económico, y la política fiscal aislada no está en capacidad de remediarla. La actividad productiva se ha tornado altamente dependiente a la balanza de pagos. La tendencia creciente del déficit en cuenta corriente, ahora agravadas por la crisis internacional, se hará a cambio de caídas de la producción, el desplome del empleo y las devaluaciones masivas. El país se verá obligado a modificar el modelo de apertura y TLC que se impuso en las últimas tres décadas, revisar la independencia del Banco y acudir a políticas industriales.

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2019-08-09T23:56:57-05:00

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2019-08-12T11:14:47-05:00

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