Por: José Roberto Acosta

Los reclamos del Grupo Aval

En una habilidosa maniobra mediática, la presidenta de Corficolombiana, María Lorena Gutiérrez, se quejó de que esta filial del Grupo Aval “no ha recibido un solo peso por la Ruta del Sol 2”, y aunque es cierto, así debe suceder, pues solo le corresponde recibir dineros de dicha obra cuando se liquide el contrato, cuya terminación se anticipó de manera irregular para evitarles multas e inhabilidades contractuales.

La liquidación será resuelta este martes 6 de agosto por un Tribunal de Arbitramento de la Cámara de Comercio de Bogotá, que definirá quién debe pagarle a quién y cuánto. Además, como en cualquier proceso de liquidación, los socios de la Concesionaria Ruta del Sol 2 son los últimos en la fila de acreedores, dependiendo de lo quede después de pagar a trabajadores, impuestos, multas y prestamistas.

La “nulidad ilícita” en este contrato, por cuenta de los sobornos, es una consecuencia jurídica probada y ello implicaría que sea el consorcio, como responsable de los delitos, quien deba pagarle a todo el mundo. Pero como la Sociedad Ruta del Sol está técnicamente quebrada, le tocaría a Corficolombiana responder por todos los daños, entre ellos los $1,2 billones de deuda con los bancos y cuya mitad corresponde a bancos del Grupo Aval.

Como ya el Estado no anticipa recursos a los contratistas, pues en muchos casos se robaban esos dineros públicos sin siquiera empezar la obra, el dinero que entra hoy a las obras es el de los prestamistas. Ya no se roban los anticipos, se roban los créditos bancarios. Riesgo que los bancos conocen desde el principio; pero como acá quedó probada la mala fe del concesionario, pues pierden sus desembolsos, afectando al sistema financiero.

¿Un desastre financiero? Pues no. Si a Corficolombiana le toca pagar los platos rotos, pues que los pague. ¿Por qué debemos pagar esa corrupción con los impuestos de los ciudadanos? La obra solo se adelantó en un 52 %, pero nos tocaría pagar el 100 % a los bancos por cuenta del nefasto artículo 20 de la Ley 1882 que impulsaron los bancos en el Congreso, cuando ya anticipaban los efectos de la nulidad ilícita en este contrato.

El soborno fue ganarse un contrato privado, los créditos bancarios fueron entre privados profesionales del riesgo, ¿y ahora el riesgo debe ser público? Nada cuadra.

@jrobertoacosta1 [email protected]

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2019-08-02T22:00:01-05:00

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