Por: José Roberto Acosta

Los ricos no lloran

Quedó todo consumado para que Grecia reciba 85.000 millones de euros adicionales como parte de la ayuda financiera del FMI; inversionista privados y la Unión Europea, evitando el no pago al que estaba abocado ese país y que amenazaba dramáticamente a los ricos bancos Alemanes y Franceses, los cuales ya no llorarán, en detrimento de la mayoría de ciudadanos griegos que serán sometidos a un Plan de Austeridad sin precedentes y que aún no magnifican, a pesar de las fuertes protestas en las calles.

Pero si en Europa el salvamento a los gordos banqueros les llega disfrazado de ayuda para los ciudadanos, en Estados Unidos viene otro regalo para los banqueros, por cuenta de un nuevo aumento al límite de endeudamiento público, pero condicionado a recortes en el gasto gubernamental en salud y educación. Todo sea por fortalecer a los endebles pero indispensables bancos.

Mientras tanto, en Colombia parecen alinearse los indicadores económicos para mantener un crecimiento robusto que disminuya el alto desempleo, pero si no se ejecuta una política para mejorar su calidad y desmarcarse de la actual política fiscal orientada al desarrollismo, que considera que sin el rico inversionista no somos viables, entonces, el tema de la ofensiva inequidad que nos agobia, seguirá alimentando el conflicto interno.

No obstante lo criticada que fue la quiebra de Lehman Brothers, por aquellos que la consideraron la causante de la peor crisis económica en años, dejó claro que los ricos también deben asumir las consecuencias dentro del sistema de libre mercado por sus errores de criterio. Pero si cada vez que los banqueros tienen problemas, se piden recursos de rescate como en Grecia, aumento de límite de endeudamiento público como en Estados Unidos y gravamen a movimiento financieros como en Colombia, la irrefutable consigna de que “es ser mejor rico que pobre” en países sin oportunidades para los pobres, impulsará la carnicería violenta del narcotráfico y otros medios similares para lograr entrar al exclusivo club de los ricos.

La equidad debe ser la prioridad en Colombia. Ya logradas metas de crecimiento, grado de inversión, solvencia bancaria y más empleo, no hay escusa para no favorecer a la mayoría más pobre, si no ¿Cuál será disculpa en tres años?

 

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