Por: Mauricio Botero Caicedo

Los riesgos de los “nuevos mejores amigos”

La revista Semana (15/09/19) trae una reseña del último libro de Malcolm Gladwell, Talking to Strangers (Hablando con extraños), escrito en el que Gladwell busca entender por qué la gente reacciona como lo hace ante la gente que no conoce: “Los humanos por naturaleza son confiados, de la gente, de la tecnología, de todo, a veces demasiado, con resultados trágicos”. Semana señala que Gladwell se pregunta por qué es mejor no conocer personalmente a una figura pública para interpretarla bien. Se trae a colación el libro de Gladwell porque en uno de sus ejemplos se describe cómo Neville Chamberlain, primer ministro del Reino Unido desde 1937 a 1940, pretendía, con una ingenuidad rayana en la demencia y sin conocer al Führer, que Hitler se convirtiera en su “nuevo mejor amigo”. Chamberlain, comprometido con la política de apaciguamiento, nunca entendió que la guerra sucedería tarde o temprano, y que cualquier cesión a Hitler sólo lo hacía más fuerte. El primer ministro inglés intentaba preservar la paz restándoles importancia a las ansias revanchistas y revisionistas de Alemania. La política contemporizadora de Chamberlain y su lectura equivocada de las intenciones reales del Führer sólo sirvieron para acrecentar las ambiciones del teutón, aumentar su prestigio entre el pueblo alemán y alimentar las aventuras anexionistas de su “nuevo mejor amigo”.

En Colombia también se cometió un error similar al de Chamberlain cuando se pretendió cooptar y apaciguar a Hugo Chávez graduándolo como el “nuevo mejor amigo”. La verdad es que desde hace por lo menos una década Chávez venía fraguando lo que el exministro de Defensa Juan Carlos Pinzón califica como un “eje del terror”, o sea la convivencia y abierto apoyo del régimen venezolano a las estructuras de las Farc, el Eln y las bandas criminales en territorio venezolano. En julio del 2010 Colombia presentó pruebas en la OEA de que en Venezuela había 87 enclaves y más de 1.500 militantes de las Farc. Además, el Gobierno colombiano aportó datos precisos sobre la ubicación de varios campamentos que pertenecían al Bloque Caribe. Chávez, en su programa Aló, presidente del 13 enero de 2008, afirmó que “las Farc y el Eln no son ningún cuerpo terrorista, son verdaderos ejércitos (…) que ocupan espacio en Colombia”, y que reconocía a esos grupos “como fuerzas insurgentes que tienen un proyecto político, que tienen un proyecto bolivariano, que aquí es respetado”. La nefanda política de tratar a Chávez como “nuevo mejor amigo” lo que hizo fue legitimar ante el mundo al régimen venezolano como adalid de la paz, cuando en realidad lo que Chávez buscaba (y que Maduro ha seguido al pie de la letra) era consolidar sus ingresos tanto del lado del narcotráfico como de la minería ilegal, diseñando eventuales operaciones conjuntas con grupos armados ilegales con el fin de efectuar ataques terroristas en territorio colombiano. El apaciguamiento del enemigo sembró las semillas de lo que hoy Semana tilda como la “Manguala contra Colombia”.

Apostilla. En relación con el próximo cierre de Noticias Uno, nunca entendí la exótica tesis —por no decir manifiesta sandez— de que entre las escasas 200.000 personas que ven Noticias Uno “se encuentra la opinión calificada del país”. ¿Implica tan peregrina tesis que los millones de colombianos que ven los otros noticieros constituyen “la opinión no calificada del país”?

* Miembro del Consejo Directivo del Instituto de Ciencia Política.

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2019-09-22T00:00:29-05:00

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